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Proyecto sobre la Revolución de Mayo

“Revolución de Mayo” (1810) y de la “Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América” (1816) en el marco del Bicentenario
Para su publicación en la Biblioteca Testimonial del Bicentenario

 

Antecedentes
 

Con el auspicio de la Academia Nacional de Geografía, el Centro de Estudios para el Desarrollo Territorial y la Gestión de Infraestructura, de la Fundación Hernandarias, bajo la coordinación del académico Juan Alberto Roccatagliata, ha publicado, en dieciocho volúmenes, la obra La Argentina del Bicentenario.

La Fundación Hernandarias recoge en esta obra, en la que han participado, durante más de un lustro, docenas de estudiosos de nuestro país, su investigación sobre La Argentina a través de sus Regiones, como una contribución invitatoria a la reflexión y a la propuesta en el marco de la conmemoración de los “200 Años de vida Independiente” y de la recordación de la “Revolución de Mayo de 1810” y de la “Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América” (1816).

En esta misma línea y perspectiva, la Fundación Sistema de Educación Abierta y a Distancia Hernandarias, con la contribución de la Editorial Docencia, llega a la remembranza del Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Independencia Argentina (1810-1816) con la Biblioteca Testimonial del Bicentenario.

En esta Biblioteca se han concretado las ediciones facsimilares de los principales periódicos de aquel periodo de la Patria naciente, entre los que se destaca, junto al Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiográfico del Río de la Plata (4 volúmenes), primer periódico publicado en el Río de la Plata, al Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (5 volúmenes), de Juan Hipólito Vieytes, y al Correo de Comercio (2 volúmenes), de Manuel Belgrano, nuestro periódico emblemático: La Gazeta de Buenos Aires (12 volúmenes) creado por la Junta Provisional como su órgano oficial.

También en esta Biblioteca Testimonial del Bicentenario podrán apreciarse las ediciones facsimilares de las Obras Completas (Ediciones declaradas de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación) de Juan Bautista Alberdi (edición no realizada desde su edición original en el siglo XIX y que la Editorial Docencia ha publicado (41 volúmenes) en recordación de los 200 años del nacimiento de Alberdi) o Esteban Echevarría (edición también facsimilar en 6 volúmenes sobre la edición realizada por Juan María Gutiérrez, nunca vuelta a publicar desde entonces) o Alejandro Korn (2 volúmenes); o los Escritos Políticos de Bernardo de Monteagudo (de quien también hemos editado facsimilarmente sus periódicos Mártir o Libre [1812] y El Grito del Sud [1812-1813]), o la Historia de la Confederación Argentina (1892 – 5 volúmenes) y Un siglo de instituciones (1910 – 3 volúmenes), ambas obras de Adolfo Saldías. De los grandes intérpretes del pensamiento nacional del siglo XX, ya se ha realizado la edición facsimilar de los Escritos Políticos (5 obras en sendos tomos) de Manuel Baldomero Ugarte (1875-1951); las Obras selectas (5 tomos) de Juan José Hernández Arregui (1913-1974) y las Obras Completas (40 tomos) de Juan Domingo Perón, Presidente de los argentinos en tres oportunidades, y las ediciones facsimilares de Una Nueva Argentina (1940), de Alejando Ernesto Bunge, e Historia de la Literatura Argentina. Ensayo filosófico sobre la evolución de la cultura en el Plata (1948- 8 volúmenes), de Ricardo Rojas. La Biblioteca Testimonial del Bicentenario prosigue con el plan de edición facsimilar de las Obras Completas de Mariano Moreno y José Hernández, de las Obras Selectas de Manuel Gálvez y de los Escritos Políticos de Leopoldo Lugones.
 
 
Testimonios notables en el Primer Centenario
 
Es sabido que en torno del Centenario se suscitaron una serie de escritos que reflexionaban sobre la trayectoria y la situación a que había arribado la Argentina en su primer centenario y que abrían un pronóstico y, más tímidamente, se animaban a hacer proyecciones y propuestas frente a lo que avizoraban como los desafíos en el siglo XX, rumbo al Segundo Centenario. Así, tenemos obras, que ha publicado esta Biblioteca Testimonial del Bicentenario, como Un siglo de Instituciones (1910), de Adolfo Saldías, El Juicio del siglo. Cien años de historia argentina (1913), de Joaquín V. González, La Argentinidad. Ensayo histórico sobre nuestra conciencia nacional en la gesta de nuestra emancipación: 1810-1816 (1916), de Ricardo Rojas (Hay que recordar que, en 1909, el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública había publicado La restauración nacionalista, el famoso Informe sobre educación para el que había sido comisionado el año anterior por “el señor Presidente de la República para estudiar en Europa el régimen de los estudios históricos, problema relacionado con los más vitales intereses de nuestra nacionalidad”. Treinta años después de su viaje a Europa —1908, año, comenta Rojas, en que concluye en España “la década de estupor que sigue a 1898, cuando, al perderse las últimas colonias en un desastre nacional, el país se propone, por primera vez, su examen de conciencia”— publicará sus vivencias y reflexiones de aquella gira memorable en Retablo español, importantísima obra absolutamente olvidada hoy, aunque imprescindible para cualquier especulación que se desee realizar sobre la identidad argentina o americana. También hay que tener presente que don Ricardo Rojas ya había publicado, en el número especial de La Nación por el Centenario de la Revolución de Mayo, Blasón de Plata, editado en formato de libro en 1912). En esta perspectiva debe mencionarse, de Paul-François Groussac, la biografía Santiago de Liniers. Conde de Buenos Aires (1907), que rememora la ejecución del héroe de la Reconquista de Buenos Aires el 26 de agosto de 1810 por orden de la Junta Provisional, El Diario de Gabriel Quiroga. Opiniones sobre la vida argentina (1910) y El solar de la raza (1913), obras en las que Manuel Gálvez abre un espacio de reflexión sobre la debatida cuestión de la identidad nacional y cultural, y El porvenir de la América Latina (1910), de Manuel Ugarte.
 
Convocatoria a pensar y ofrecer testimonio en el marco del Bicentenario
 

La obra de Ugarte, El Porvenir de la América Latina, que subtitula La Raza – La Integridad Territorial y Moral – La Organización Interior, enteramente desconocida —se reedita por primera vez en la Argentina, aunque de forma incompleta, en 1953, dos años después de la muerte de su autor—, tiene la particularidad distintiva de abrir una reflexión que Ugarte desplegará a lo largo de toda una vida de solidaria entrega a la causa americana y cuya concepción proyectiva sintetizó en La reconstrucción de Hispanoamérica, obra póstuma, publicada en el décimo aniversario de su fallecimiento.

Si nos detenemos en esta obra de Ugarte, a diferencia de cualquiera de las ya mencionadas y algunas otras obras más cuyos autores podríamos señalar, es por su carácter programático y proyectivo. Frente al énfasis arqueológico y centrado preponderantemente en los hombres y circunstancias rioplatenses de 1810 de estos autores, Ugarte tensa el arco de su mirada hacia el horizonte lejano para inquirir por la independencia de la América Española entera, la Patria Grande, lo que hace que esta obra sea fundamentalmente un programa, un plan de acción, un derrotero para su gira latinoamericana.

No es que Ugarte deseche tornar su mirada circunspecta hacia el pasado y sentar sus reales en los márgenes del río de la Plata: tanto es así que su conferencia del 25 de Mayo de 1910 en el Ayuntamiento de Barcelona, Causas y consecuencias de la Revolución Americana, se publica como primer capítulo de su obra Mi campaña hispanoamericana, que recoge la selección de las intervenciones más significativas producidas durante su viaje por la América Latina. Por eso, precisamente por eso, porque creía haber entendido tempranamente cómo se había organizado la emancipación de los pueblos americanos, su visión e idea de la independencia de las Provincias del Río de la Plata trasciende los espacios y fronteras, desde el México expoliado al Cabo de Hornos, en prosecución de la Patria Grande y Una, a ejemplo de las "colonias federadas" de la América del Norte; y, en la línea temporal que recorre su biografía, dedicará escasos momentos a remontar nuestro pasado histórico, para consagrarse a pleno en la elaboración de los análisis de situación e imaginar un futuro que realice la segunda independencia, como él dice, superando los condicionamientos y limitantes que en ese momento se podían observar en las repúblicas sudamericanas.

Con esta actitud anímica y en esta perspectiva, la intuición de Ugarte se abre en estudios y proyecciones que sustentan que el porvenir de la Argentina, como el de cualquiera de las demás de las veinte repúblicas de la América hispana, sólo puede comprenderse si tomamos conciencia y obramos en consecuencia de que formamos parte de una "raza/civilización", de un espacio cultural, de una colectividad o grupo humano, cuya identidad se distingue claramente de la idiosincrasia anglosajona, que viene operando imperialmente —en cierto modo programático, como expresará y sintetizará luego la doctrina del Manifest Destiny— sobre el surcontinente americano desde los primeros conatos de nuestra emancipación. (En el pórtico de su El porvenir de la América latina [1910] escribió: "Nuestra patria superior es la América latina, nuestra nacionalidad final es el conjunto de hábitos, recuerdos y pertenencias que arrancan de un origen común, obedecen a iguales concepciones y se articulan en el mismo idioma. […] Pero en bloque, con la fidelidad que permite un conjunto d veinte millones de kilómetros cuadrados habitado por más de sesenta millones de hombres, ese libro se aplica a toda la América hispana" VI.)

Ante la conmoción en el mundo hispanoamericano por el denominado "desastre del 98" —con la intervención desembozada en el Mar Caribe, como su Mare Nostrum, los Estados Unidos proseguían, fundados en su idea del "destino manifiesto", su programa secreto de anexión iniciado en México décadas antes—, Ugarte, que había viajado a Norteamérica motivado por estos hechos, tuvo la gran intuición de considerar la "independencia" de la Argentina y sus asuntos, como formando parte de modo ineluctable de la problemática de la América Latina, o América Española o Iberoamérica. Para expresar su actitud vital y su visión de esta cuestión, dirá: Al grito "¿Quién vive?", reclamando santo y seña, yo responderé —afirmaba Ugarte sin la menor dubitación— "Iberoamérica". Hay una concepción de la persona y de la comunidad en el "espacio cultural" de la América latina que la distingue de la América anglosajona del Norte.

 

Manos a la propuesta: caracterización de la contribución académica y testimonial

 

Si hemos traído en esta convocatoria la semblanza de Manuel Ugarte, con su entereza moral y su dedicación ejemplar a la causa americana —en la que, más allá de sus aciertos y fracasos, consumió su fortuna personal, hasta que tener que poner en venta su famosa biblioteca—, es por su pasión y su énfasis en diagnosticar los condicionamientos y limitaciones que traban nuestra marcha hacia un futuro que avizora promisorio y por su cuidado en diseñar las políticas públicas y programar las estrategias y las acciones que nos garanticen el logro de los objetivos propuestos y deseados. El mismo Ugarte, especulando sobre el dispar recibimiento de la obra, concluye su Prefecio con estas palabras: "[…] Pero lo que se diga del autor es un detalle secundario. Lo esencial es que la inquietud del porvenir nos muerda y nos empuje a revolver la casa y a hacer un cómputo de lo que somos y de lo que podemos ser. Una debilidad conocida es un comienzo de fortaleza. Y un pueblo que se interroga y se ausculta no está muy lejos de triunfar" (1910: XVI).

En este preciso sentido, nosotros hacemos esta invitación a las cabezas u organizaciones que entendemos más lucidas, para que ajusten la lupa de su intelecto sobre la complejidad de la realidad local y cotidiana, a la par que cultivan actitudes de apertura que levantan la mirada que atisba perspicazmente el horizonte que se pierde en lontananza y trasciende las fronteras. Buscamos en esta convocatoria más que retrotraernos parsimoniosamente a los hombres y a las circunstancias de la Revolución de Mayo, o deleitarnos en el argumento de Primer Centenario, consagrar nuestros esfuerzos en pensar, programar y proyectarnos, en razonable secuencia de plazos, rumbo al Tercer Centenario.

Nuestra solicitud consiste en ofrecer un espacio editorial a pensadores o grupos institucionales, relevantes por sus expresiones intelectuales —en el estricto sentido etimológico de ver hondo y de ver lejos—, para que, aprovechando la sintonía que suscitan estos momentos epocales del Bicentenario, expongan de forma sucinta, en una primera parte, sus puntos de vista sobre cómo la argentinidad se ha ido desarrollando y ha operado durante los 200 Años de Convivencia Independiente. En una segunda parte —que en nuestra estimación no debería ocupar menos del 70% u 80% de la aportación testimonial—, solicitamos —siempre con el propósito de promover un genuino fortalecimiento cultural en las mujeres y los hombres de nuestro tiempo— la mayor dedicación en cada pensador para que su contribución académica y testimonial nos ofrezca un diagnóstico de situación que nos posibilite conocer las actitudes mentales que se deben fomentar y las propuestas (verdaderas políticas públicas) que deberíamos ejecutar en la Argentina, y en Latinoamérica, en los diversos ámbitos de nuestra vida social. Por ello, desde la especialidad y el campo de estudios que cultiva cada pensador, se deben tener muy en cuenta nuestros condicionamientos históricos y nuestras potencialidades espaciales y culturales, para lograr un país próspero a la medida de nuestras posibilidades y de acuerdo con un criterio de solidaridad que haga extensiva una felicidad genuina a mediada humana en el Continente más inequitativo —según los informes de la UNESCO— y en un mundo globalizado y cada día más interdependiente y conectado.

Aunque pueda parecer redundante, esta convocatoria y la solicitud testimonial de propuestas y orientaciones para la acción deseamos hacerla desde la vivencia epocal contemporánea de la conmemoración de la Revolución de Mayo (1810) y de la "Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América" (1816): a esta generación, como a su modo lo han hecho las que nos han precedido, nos corresponde dar un testimonio que diseñe, planifique y proyecte los criterios y las políticas públicas más adecuadas para promover hoy, y en un horizonte no menor de un cuarto de siglo, el acrecentamiento de la libertad genuina y el cumplimiento más eficiente de las promesas de felicidad que se esbozaban en aquellas declaraciones emancipatorias primeras y que se vienen renovando, generación tras generación, desde hace dos siglos.

Entendemos que cada intelectual convocado ofrecerá su testimonio, desde lo que constituyen sus fortalezas —su formación y especialización como filósofo, sociólogo, economista, politólogo, etc.—. En este sentido, cada pensador o investigador convocado irá marcando los contornos de su aportación testimonial y académica, de tal manera que puede haber periodos o etapas de nuestra historia sólo mencionados, en los que no se descubren ni autores ni obras ni políticas relevantes a tenerse en cuenta. Insistimos, una vez más, en que nuestro interés no está puesto tanto conseguir una mirada arqueológica y retrospectiva, cuanto en una marcha hacia delante, que aspira a formular políticas y establecer orientadoramente pautas estratégicas para la acción en el corto, mediano y largo plazo. Siguiendo una fórmula ya clásica, solicitamos que la contribución académica y testimonial nos ayude a descubrir el pasado que palpita y subyace en el presente para proyectar, planificada y orgánicamente, un futuro promisorio y esperanzador. Existe un interés meramente circunstancial, dada la tarea que venimos realizando en la Biblioteca Testimonial del Bicentenario: deseamos que nos indique aquellas obras o autores que para su área o especialización han sido hitos en su momento y merecerían ser recuperadas para integrar la memoria histórica de nuestra nación.

El formato de presentación  si bien no hay cuantificaciones taxativas que limiten el estudio, estamos pensando en una extensión de 40 folios A4, que puede ampliarse en un 50%, escritos en procesador de texto Word.

Usted podrá ampliar la información a que hemos hecho referencia introduciéndose en nuestra página Web: www.hernandarias.edu.ar

 

Eugenio Gómez de Mier, Agüero 2260, Primer Piso, Oficinas 9 ó 10. O telefónicamente en: 4805-8333 / 8434 rector@hernandarias.edu.ar

 

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