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Desde el pos-modernismo a la pos-verdad

por Dr. Gabriella Bianco, PhD (UNESCO)
 

IMPLICACIONES PARA AMERICA LATINA


“Nada disfraza la violencia más que la mentira, y la única manera a través de la cual puede sostenerse la mentira, es mediante la violencia. La violencia demanda también de sus víctimas el vasallaje a la mentira, la complicidad con la mentira”. (Solzhenitsyn)

Palabras-clave: Posmodernidad, relato, razón, narración, totalidad, dialéctica, discurso, ética. new realism, pensamiento alternativo, pos-verdad.

Introducción

El posmodernismo se basa en la concreta experiencia sobre principios abstractos, sabiendo que el resultado de la propia experiencia es necesariamente falible y relativa, más que cierta e universal.

El posmodernismo es “post” porque niega la existencia de principios últimos, y no cree en una verdad científica, filosófica o religiosa; la paradoja del pensamiento posmoderno reside en el hecho de que, sometiendo todos los principios a la lupa de su escepticismo, reconoce que hasta sus propios principios no están más allá de la posibilidad de ser refutados. En el fondo, el posmodernismo no puede justificar sus propios principios, como no lo pueden las varias metafísicas, contra las cuales el postmoderno se define. Es el pasaje desde el pensamiento metafísico fuerte, donde las cosmovisiones se estructuran como creencias verdaderas y absolutas, al pensamiento posmoderno, que Gianni Vattimo denomina “pensamiento débil”, como expresión de los valores y relaciones que caracterizan la sociedad actual.

En la superación de las concepciones univocas de los modelos cerrados, que imponen el fin de las grandes verdades y de los fundamentos últimos, en el pensamiento débil – sobre todo en “Adiós a la verdad”, el ensayo editado en 2009, Vattimo afirma: “el debate en torno a la verdad se nutre del consenso, y los intelectuales están llamados a pensar formas de vida que favorezcan la participación colectiva”, abriendo camino a la tolerancia, a la pluralidad y a la diversidad.

La posmodernidad revela que la razón ha sido sólo una narrativa entre otras en la historia, una gran narrativa, sin duda, pero una de tantas. Estamos en presencia de la

muerte de los meta-relatos, en que la razón y su sujeto – como detentor de la unidad y la totalidad– se desintegran. La posmodernidad es entonces un movimiento de deconstrucción del cogito y de las utopías de la unidad. De la crisis del dispositivo meta-narrativo de legitimación, que corresponde a la crisis de la filosofía metafísica, con la deslegitimación de la racionalidad totalizadora. Como dirá Derrida, la des-totalización del mundo moderno exige eliminar la nostalgia del todo y de la unidad.

El mundo postmoderno ha desechado el meta-relato como la justificación general de la realidad, es decir, la dotación de sentido a toda la realidad. Si no hay meta-relatos tampoco hay utopías y tampoco hay realidad. Una utopía fragmentada para un mundo fragmentado, que se define como el dominio de la interpretación. Las interpretaciones dotan de sentido a los hechos.

La interpretación se cristaliza en la tradición y es el conocimiento de nuestras formas de interpretación, el objeto de la ciencia central de la Posmodernidad: la Hermenéutica. La Hermenéutica tiene sus orígenes en los principios del conocimiento humano, no en vano Aristóteles escribe un tratado sobre la interpretación. Si la interpretación es la condición necesaria para que podamos conocer la realidad, para que podamos relacionarnos con ella, el postmodernismo aparece, pues, como resultado de un gran movimiento de deslegitimación de sus propios fundamentos llevado a cabo por la modernidad europea, del cual la filosofía de Nietzsche sería un documento temprano y fundamental.

De Nietzsche a Sloterdijk

Si efectivamente Nietzsche en el siglo XIX fue el que predijo la sociedad postmoderna y la actual sociedad de la pos-verdad, lo hizo observando la decadencia y el declino de la autoridad religiosa, por el cual concluyó que la época de un sistema de creencias unificado había llegado al final. Su preocupación era que la sociedad fuerte y creativa se corrompería a causa de la degradación de los fuertes en favor de los débiles. Mientras que en los tiempos romanos las “buenas” reglas eran definidas por la fuerza, el orgullo y la riqueza, la moralidad judío-cristiana definía como “buena” la debilidad, la humildad, la pobreza.

Aunque no sostuviera exactamente la vuelta a la moralidad de los antiguos romanos y griegos, Nietzsche insistía en revaluar el poder creativo individual, contra la moralidad resentida de los más pobres. Contra muchos liberales, que consideran que la verdad y el poder se oponen, Nietzsche creía que lo que se entiende por verdad es una componente del poder, el poder de dominar la manera en que pensamos la realidad, que deviene lucha de poder sobre la manera de describirla. El calentamiento global, la guerra en Iraq son ejemplos de esta forma de describir la realidad, aunque Nietzsche contestaría que todas las verdades se pueden entender como contingentes y deben ser vistas desde diferentes puntos de vista. De esta manera Nietzsche nos entrega una visión de la objetividad como múltiple, parcial y contingente.

Es evidente que la comprensión de la verdad en Nietzsche representa un quiebre en la tradición filosófica occidental, que aspira a un concepto de verdad desde una perspectiva omnisciente. De hecho, mientras que Platón concebía la verdad en términos absolutos, así como lo hacen muchos de los progresistas actuales, Nietzsche pensaba que nunca pudimos y nunca podremos acordarnos sobre la verdad, por eso Nietzsche entendía que su concepto de la realidad tendría como resultado la proliferación de los conflictos.

Aspectos reveladores de la posmodernidad

Así, la razón se emancipa y lo apócrifo se junta con lo oficial, como acontece, según Sloterdijk, con el nihilismo desde Nietzsche, y aun desde los griegos de la Escuela Cínica. La ruptura con la razón totalizadora aparece, por un lado, como abandono de los grandes relatos que impulsan la emancipación de la humanidad y como crítica de cualquier ideología sustitutiva. Sloterdijk, en su “Crítica de la razón cínica”, reconoce esta ruptura critica como uno de los rasgos reveladores de la posmodernidad. Esta interpretación relativista en la filosofía ha conducido a una manera de pensar que se define a sí misma, como fragmentaria y pluralista, que se ampara en la destrucción de la unidad del lenguaje operada a través de la filosofía de Nietzsche y Wittgenstein. Al amparo de esta interpretación, la posmodernidad ha impulsado “un nuevo eclecticismo en la arquitectura, un nuevo realismo y subjetivismo en la pintura y la literatura, y un nuevo tradicionalismo en la música”.

De esta manera, la concepción dominante de la posmodernidad acentúa los procesos de desintegración, en el rechazo del racionalismo de la modernidad a favor del fragmento, de lo dispar, de la doble codificación; la sensibilidad característica de la Ilustración, se transforma en el cinismo contemporáneo, como subrayado por Sloterdijk, expresado por la pluralidad, la multiplicidad y la contradicción. Con la posmodernidad se dice adiós a la idea de un progreso unilineal y se hace evidente también la imposibilidad de “sintetizar” formas de vida diferentes, que corresponden a diversos patrones de racionalidad.

Baudrillard y el “asesinato de la realidad”

La Posmodernidad, en contraste con la Modernidad, se caracteriza por el nihilismo y el escepticismo, reivindicación de lo plural y lo particular, la deconstrucción, la relación entre hombres y cosas cada vez más mediatizada, lo que implica una desmaterialización de la realidad (Lyotard). Con respecto a esto Jean Baudrillard habla de un “asesinato de la realidad”. En su libro “El crimen perfecto”, presenta metafóricamente la desaparición de la realidad mediante la proliferación de pantallas, que transforman las imágenes en una realidad meramente virtual.

“Vivimos en un mundo en el que la más elevada función del signo es hacer desaparecer la realidad, y enmascarar al mismo tiempo esa desaparición”. En el pensamiento di Baudrillard, no existe ya la posibilidad de una mirada, de una mirada que suscita la mirada, el mundo ya no nos piensa y no nos mira - como es el caso de los migrantes y de los pobres, invisibles en nuestras calles y en nuestra cotidianidad. De igual forma el arte posmoderno se ha vuelto indiferente a sí mismo, en cuanto creación más poderosa que lo real. Sin embargo – afirma Baudrillard - si ya no nos mira, nos deja completamente indiferentes.

Baudrillard intuye la evolución de fin de milenio como una anticipación desesperada y nostálgica de los efectos producidos por las tecnologías de comunicación y establece la diferencia entre disimular y simular. Lo primero es fingir no tener lo que se tiene. Quien disimula, intenta pasar desapercibido. El disimulo no cambia la realidad, sólo la oculta o enmascara, en cambio la simulación muestra como verdadero algo que no lo es. Uno remite a una presencia, lo otro a una ausencia. Cuando el simulacro produce la disociación entre lo que se muestra y la realidad, entre el ser y el parecer, se produce la simulación. El problema actual es la simulación - afirma Baudrillard

La vuelta a la realidad. Desde el pensamiento débil al New Realism: Vattimo y Ferraris

«Realismo ingenuo, realismo científico, realismo filosófico: a pesar de todas las pretensiones de los defensores obstinados, es siempre muy ingenuo. De hecho, necesitamos muy poco para darnos cuenta que todo lo que se encuentra, se imagina, o se construye con el pensamiento, no puede ser otra cosa que pensamiento» (G. Gentile, Genesis y estructura de la sociedad).

Cuando en el verano del 2011 se desató el choque entre el posmoderno y el ‘new realism”, parecía descontado que el conflicto entre las dos posiciones fuera insanable, tratándose de un contrasto entre dos perspectivas teóricas distantes y hasta totalmente opuestas. Si para los posmodernos no existen hechos, sino sólo interpretaciones, para los segundos, en forma diametralmente opuesta, no existen interpretaciones, sino sólo hechos; en esta lógica, el realismo se prefigura como el comienzo de toda teoría del conocimiento y de toda interpretación filosófica.

¿Qué es la realidad? - se pregunta Gianni Vattimo? ¿Aquella «realidad», que desmentiría las ilusiones pos-modernistas? En “La società trasparente” aparecía la preocupación en relación a la permanente resistencia de la realidad, que se presenta como dominio de los poderes fuertes, económicos, mediáticos, etc. Como afirma Vattimo: estamos bajo poderes que no quieren la transformación. ¿Cómo podemos esperar la transformación, si los poderes se oponen tan fuertemente?

Aunque el pensamiento débil mire al posmoderno como a una clave para la democratización de la sociedad, difundiendo pluralismo y tolerancia, esto no ha pasado - estima Ferraris. La primacía de las interpretaciones por encima de los

hechos, que quería superar el mito de la objetividad, no nos ha llevado a esa emancipación que filósofos posmodernos como Richard Rorty esperaban. Más bien, el mundo reducido a reality nos ha llevado a un populismo mediático, donde se puede hacer creer cualquier cosa.

“El New Realism – afirma Ferraris – más allá del poder como mentira y sortilegio, se propone como contra-poder, convencido como está, que es necesario desenmascarar la realidad, llegando a la emancipación a través de la crítica y el conocimiento, oponiéndose al mainstream filosófico idealista”. En el realismo – añade Ferraris – la verdad no es solamente una cuestión de poder, sino está ligada cada vez más a la emancipación y es necesario cada vez menos someterse a una auctoritas que sanciona la veritas. El capitalismo, que aspira a pensarse como el solo mundo posible, nos pide ser realistas. Cuando Ferraris sostiene que es necesaria una filosofía re-constructiva, que sea la superación del posmoderno y del realismo ingenuo, tenemos que preguntarnos si el new realism lo hace efectivamente.

Solamente el nihilismo relativista puede garantizar la democracia – repiten los posmodernos - un relativismo que nos hace temblar si pensamos adonde nos ha llevado. De hecho, Ferraris, para refutar al posmodernismo, recurre al ejemplo de Spinoza, el pensador más “fuerte” y menos relativista de la entera modernidad, que sostiene una política democrática, basada sobre la tolerancia y sobre la libertas philosophandi.

Pero, ¿adónde nos está llevando el relativismo nihilista posmoderno? A aquello que ni el posmodernismo ni el realismo habían previsto: a la pos-verdad.

Post-verdad, nueva forma de la mentira

Las grandes fes dogmáticas, los grandes horizontes metafísicos son destinadas a disolverse, podemos cumplir elecciones, tomar decisiones...".

(Gianni Vattimo)

Hasta hace poco, era progresista ser posmoderno, colocarse más allá de la modernidad; situarse en una línea después de una frontera política o de una moda intelectual, suponía estar a la vanguardia de las vanguardias, acampando en territorios de un futuro incierto. Lo que no previeron los profetas de la posmodernidad es que, al abrir confiadamente las puertas a “lo que viene después”, toda esperanza de emancipación podía ser víctima de su propia abertura y terminar barrida por sucesivos e incontrolables “post”, donde “lo que aparenta ser verdad es más importante que la propia verdad”.

¿Pero, qué entendemos por pos-verdad? Por pos-verdad se entiende lo “relativo a circunstancias en las que hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción y a la creencia personal”. Tendremos entonces que preguntarnos si la pos-verdad es sólo un mero eufemismo para definir una verdad aparente o que, quitado este maquillaje, se encuentra una voluntad autoritaria y demagógica decidida a disfrazar la verdad en la forma de la mentira.

Frente a esta amenaza, resuena lo que dijo Solzhenitsyn: “Nada disfraza la violencia más que la mentira, y la única manera a través de la cual puede sostenerse la mentira, es mediante la violencia. La violencia demanda también de sus víctimas el vasallaje

a la mentira, la complicidad con la mentira”. Cuando una mentira se entreteje con otras, ese entramado adquiere carácter de sistema. La mentira organizada e institucionalizada se llama mendacidad.

No se trata de mentiras aisladas y ocasionales, sino de un conjunto de falsedades deliberadas, perseverantes y articuladas. La mentira organizada es un insumo vital para edificar, y mantener en pie un régimen totalitario. Sin embargo, las democracias no son indiferentes al uso de “mentiras útiles”, al menos, para la autoridad que las fabrica y las distribuye.

He aquí lo que los filósofos estuvieron lejos de imaginar: que aquella onda “post” de los años ’90, no sería desalojada por un progresismo acentuado, sino por el más explícito y duro anuncio del cataclismo conservador lanzado por Trump. Fue Trump con su mensaje que, durante la campaña electoral, abrió al advenimiento de la era de la pos-verdad y terminó por legitimar aquella palabra que el prestigioso Diccionario Oxford acaba de elegir como la palabra del año 2016.

Una Nueva Era: La Política de la Pos-Verdad.

“Los políticos siempre han mentido. ¿Tiene importancia si dejan la verdad atrás por completo?”, se pregunta el semanario británico The Economist, en un artículo en el que plantea que estamos entrando en una nueva era política: la de la pos-verdad. Que los políticos a veces mientan, no es ninguna novedad - explica The Economist. Lo novedoso es que, en esta nueva etapa, la verdad no es sólo puesta en duda o falsificada, sino que pasó a teneruna importancia secundaria. Se toman como ciertas las aseveraciones que “se sienten verdad”, sin importar los hechos.

El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, es uno de los principales exponentes de la era de la política de la pos-verdad, aunque no es el único, como lo demuestra la campaña por la presidencia argentina y algunos políticos europeos. La desfachatez de Trump no ha sido castigada, sino tomada como evidencia de su voluntad de enfrentarse a los poderes de la elite.

No sólo: la exitosa campaña para que Gran Bretaña deje a la Unión Europea advirtió sobre hordas de inmigrantes que resultarían del acceso inminente de Turquía a la Unión. A su vez, los políticos turcos claman que los perpetradores del reciente golpe frustrado actuaron en base a órdenes de la CIA.

Si alguna vez, el propósito de la mentira política era crear una visión falsa del mundo y de lo que vendrá, las mentiras de hombres como Trump no tienden a convencer a las elites, en quienes sus votantes no confían ni los quieren, sino a reforzar prejuicios y crear esperanzas. Si Trump encarna la nueva política de la pos-verdad, a su vez, la candidata demócrata Hillary Clinton es un exponente de una era anterior, en la que la mentira política consistía en la manipulación de los hechos, generalmente para esconder una falta o incompetencia ante la opinión pública.

En la última década, creció la preocupación de la creciente “mendacidad” conservadora. Paul Krugman, en un artículo del New York Times de 2015, criticaba abiertamente la retórica de las campañas presidenciales americanas, que reflejaban una evidente política de la pos-verdad. En acusar a los conservadores de mentir, adoptando un creciente relativismo en política – una especie de posmodernismo conservador – denunciaba el hecho de que la sociedad y los medios no lo denuncian, sino lo confirman, en una especie de paradoja sofista de la mentira, adoptada acríticamente como verdad. No olvidemos el bestseller escrito por Al Franken sobre George W. Bush y sus mentiras para invadir a Iraq, titulado “Mentiras” (Lies – and the Lying Liars Who Tell Them).

Sin embargo, el hecho de que los mismos progresistas afirmen que vivimos en la era de la pos-verdad, es novedoso, aunque denuncien el respeto cada vez menor por la verdad y el crecimiento de los medios que apoyan las mentiras y la política de la pos-verdad, así como los medios sociales y blogs actúan como un eco de las

discusiones públicas, sin tender necesariamente a la búsqueda de la verdad, Cuando los progresistas acusan a los conservadores de falta de compasión y egoísmo, no sugieren que, si la gente supiera la verdad, no tendríamos el calentamiento global o la recesión económica y la pobreza, sino que más verdad debe conducirnos a un mundo mejor.

Si la gente supiera y se preocupara por la verdad, los conservadores no podrían sostener los mensajes que envían. Solamente por la creciente decadencia de la sociedad, ciertos mensajes pueden pasar, aunque sería necesario encontrar acuerdos sobre acciones comunes, más allá de los valores compartidos y de las distintas visiones del mundo. La pobreza endémica y la pobreza inter-generacional, el débito, los bienes sociales y comunitarios, la inmigración, pertenecen al progresismo y deben seguir siendo su patrimonio político y cultural, más allá del individualismo, del narcisismo y del autoritarismo imperantes.

Desde este punto de vista, y en el ámbito de un discurso de la verdad, un verdadero pensador “maître a penser”, Raimon Panikkar, - el que Cicero denominaría “sapiens beatus est” - insiste sobre la polisemia, la ambigüedad, la abertura, que puede favorecer la conciencia de libertad que necesitamos, por encima de la servidumbre racional y racionalizante y de la mentira institucionalizada. Es cierto que nuevas perspectivas abren a nuevas dudas, pero también a nuevas esperanzas, más allá de la obsesión de la certidumbre y del imperio de la realidad. La capacidad de tener en cuenta una multiplicidad de perspectivas – sugiere Panikkar - debería abrirnos a nuevas alternativas, capaces de dar una respuesta a los problemas que nos aquejan, sin necesariamente – añadimos - conducirnos al relativismo ético y a la no-verdad.

Implicaciones para América Latina

"La verdad es en su esencia no-verdad. Decimos esto así para mostrar de un modo tajante, y tal vez algo chocante, que la abstención bajo el modo del encubrimiento forma parte del des-ocultamiento como claro. Por el contrario, el enunciado que reza: la esencia de la verdad es la no-verdad, no quiere decir que la verdad sea en el fondo falsedad. Asimismo, tampoco quiere decir que la verdad nunca sea ella misma, sino que, en una representación dialéctica, siempre es también su contrario". Heidegger, Arte y Poesía (88, FCE)

SI, como afirma Heidegger, la verdad es en su esencia no-verdad, sin embargo – para hacer un ejemplo ejemplar - los esfuerzos de investigación de las Comisiones de la Verdad en América Latina, la sistematización y consolidación global de los datos obtenidos, permiten valorar la real dimensión y gravedad de los hechos de violencia ocurridos, y pueden ayudar a las sociedades nacionales – en Argentina, Brasil, Chile etc. - a informarse adecuadamente y tomar conciencia de los graves casos de violaciones a los derechos humanos cometidos en el perí­odo reciente y reconocer sus traumáticos efectos para el sector de la población afectada y para la sociedad en su conjunto.

Frente a hechos de tanta gravedad, a nivel filosófico, se abre la necesaria profundización de un pensamiento sublevado, como debe ser el pensamiento latino-americano, hostil a cualquier normalidad subjetiva u ontológica, en esta época en que la verdad parece agonizar y el radicalismo es tachado como anacrónico. ¡Hoy más que nunca América Latina y el mundo necesitan de un estallido de verdad!

Frente a las recientes elecciones norte-americanas, la paradoja de los presidentes de derecha de América Latina, en particular Macri en Argentina y Temer en Brasil, consistía en desear el éxito de Hillary Clinton, golpista de la primera hora, en Honduras, Paraguay y Brasil, sin hablar de su rol en la constante desestabilización de Venezuela. Lo que es cierto es que, como Clinton, Trump quiere mantener el continente bajo su política imperial y colonial y que sea Clinton que Trump no se alejan de aquellas políticas neo-liberales que precarizan la vida de millones de personas y reprimen cualquier protesta social.

Paradojalmente, muchas presidencias de derecha latino-americanas miran aterrorizados al aislacionismo de Trump, que, si confirmado, podría eliminar o no confirmar aquellos tratados de libre comercio de donde derivan las fortunas de las oligarquías locales y los contratos estipulados con las multinacionales para que exploten la riqueza de sus países, a través también de trabajadores precarizados con salarios de hambre.

Es cierto que durante la campaña electoral, América Latina no estuvo en el centro del discurso, sin embargo el racismo declarado, la guerra contra los indocumentados y en general, contra los latinos, podría tener efectos desastrosos para todo el continente, que recibe las remesas de los migrantes, (65 millones de dólares), enviados a los parientes; es este, por ejemplo, el caso de los 3 millones de migrantes guatemaltecos, cuyas remesas representan una de las fuentes fundamentales para la economía del país.

Desde este punto de vista, el futuro queda incierto: es este el caso de las relaciones entre EEUU y Cuba, con el bloqueo todavía vigente, la oposición al gobierno de Maduro en Venezuela y en general, a todos los gobiernos progresistas. Si el gobierno democrático de Obama pasará a la historia por el sostén a gobiernos reaccionarios como el de Macri y de Temer, pasando por las oligarquías de Honduras y Paraguay, contribuyendo a mantener el status quo, o favoreciendo cambios contra gobiernos populares, sin embargo, si se realizara la construcción del muro en la frontera con México, ya parcialmente construido durante la presidencia Bush, entre otras medidas, es probable que las relaciones entre EEUU y América Latina, caracterizada por el sometimiento a la política del país del norte, no sólo no mejoraran, sino podrían ser peores que las anteriores.

Desde el punto di vista del análisis de los hechos, se trata de relanzar un pensamiento filosófico latino-americano que sepa cuestionar las formulas discursivas veladas o encubiertas, si no directamente mentirosas, tan propias de las ideologías de la dominación, del cinismo imperante y de la negación del otro. En este punto, puede asistirnos el tema filosófico de la inconmensurabilidad, que se relaciona con dos posiciones igualmente discutibles: por un lado, el relativismo radical pretende denunciar aquella racionalidad dominante que asfixia los componentes reflexivos del mundo de la vida – por el cual la inconmensurabilidad permitiría sostener la permanente resistencia a las culturas hegemónicas e invasoras que se expresa en la des-colonialidad – por otro lado, el universalismo radical integra el conjunto de las racionalidades en nombre del logos entendido como razón universal, que sería la medida de todas las racionalidades inherentes a las culturas humanas.

Una filosofía como pensamiento crítico, en su carácter problemático, remite a las diversas formas de análisis teoréticos latino-americanos, llevando el discurso más allá, incorporando los desafíos actuales. Se trata de asimilar la filosofía a un tipo de pensamiento que analice las sociedades latino-americanas, en búsqueda del sentido de los procesos que afectan sus mundos, que requieren matizar la relación entre dimensiones de la racionalidad, para una cada vez más eficaz epistemología del sur, que incorpore el desafío de la pos-verdad impuesta por el acelerado rumbo político neo liberal del continente, en particular en Argentina y Brasil.

Entendemos por filosófico el pensar reflexivo y crítico, según categorías que no pueden ser neutras o imparciales, ya que en la época de la pos-verdad es necesario saber discernir las formas discursivas veladas y encubiertas, o definitivamente erróneas y mentirosas, tan propias de las ideologías de la dominación – sea internacional que nacional – asumiendo críticamente las transformaciones vividas y sufridas por el continente en los diferentes ámbitos de la vida social y política. Asimismo, hay que desarrollar teorías y modelos, para imaginar nuevos rumbos en tiempos de incertidumbre y de crisis social y cultural, que ha puesto en tela de juicio una década de gobiernos nacional-populares.

Se trata, en definitiva, de un planteamiento epistemológico y ético, cuestionando la realidad social y política del continente, que devele las categorías en uso y las grandes tensiones y contradicciones existentes en las formas de comprensión y de los problemas y valores que nos pone la realidad, añadiendo las componentes críticas que nos propone la nueva época, la de la pos-verdad, de la cual el continente no es inmune.

La filosofía latino-americana como pensamiento crítico, se presenta como perspectiva de liberación, abierta a formulaciones enraizadas en las tradiciones culturales y en la historia de las ideas de cada país del continente, bajo la expresión de un pensamiento alternativo, presente en el proceso reflexivo y crítico de los sujetos y movimientos sociales que cuestionan la hegemonía del pensamiento único de la pos-modernidad. Ya que pensar críticamente no es únicamente propio de la filosofía, sino de todas formas de racionalidad en las culturas latino-americanas, pertenece a la filosofía llevarla a la claridad propia de todo trabajo intelectual y conceptual. No se trata sólo de armonizar el “pensamiento crítico” con las formas que pueden considerarse “ingenuas” de comprensión de la realidad, sino de un ejercicio critico que incluye la pos-verdad, validando todas las categorías que apuntan al desvelamiento de la realidad, aclarándola.

En breve, se trata de subrayar, en el pensamiento alternativo latino-americano, todo lo que cuestiona las formas discursivas veladas o encubiertas, a las cuales estamos cotidianamente sometidos (pensemos en la propaganda de la prensa escrita y televisiva de los grandes medios hegemónicos, con sus mensajes erróneos y mentirosos) en la época de la pos-verdad, tendiendo a la verdad, que, sola, puede conducirnos a un mundo mejor.

Conclusiones: Más verdad debería conducir a un mundo mejor.

“En una cultura en un momento dado, nunca hay más que una sola episteme, que define las condiciones de posibilidad de todo saber. Sea el que se manifiesta en una teoría o aquel que está silenciosamente envuelto en una práctica”. (Michel Foucault)

El posmodernismo y la pos-verdad trajeron una proliferación de puntos de vista, en la declinación de la autoridad tradicional. Sin embargo, la pluralidad de puntos de vista constituye un desafío para la resolución de muchos problemas contemporáneos; una multiplicidad de perspectivas puede impulsarnos a la adopción de alternativas posibles, hacia nuevas interpretaciones de hechos y resolución de problemas, aunque, en su complejidad, nos encuentran a veces mal equipados para resolverlos adecuadamente.

Focalizándonos en la creatividad y en el futuro, en un tiempo de pos-verdad, la historia parece reducida a la enumeración de los eventos del pasado. Pero la historia es conocimiento. Lo que falta en la era de la pos-verdad es justamente el (re)conocimiento de lo real, para denunciarlo y desenmascararlo, si queremos bregar por ordenamientos menos arbitrarios.

Si la modernidad había declarado cerrada la época de la confianza en un progreso

ilimitado, acompañada por la idea cristiana de salvación, marcando el fin de toda visión unitaria y compacta de la filosofía de la historia, dotada de sentido, el fin de la modernidad abre a una nueva fase, de abertura a y de comunicación con otras culturas, que debería – como propone el imaginario del pos-modernismo – abrirnos a una visión más tolerante y pacífica de la convivencia humana.

Quizás, desde esta lógica, la pos-verdad no sea necesariamente un obstáculo a la acción común -cuya resolución necesita más verdad, más ciencia, más humanismo-,sino la pos-verdad sea considerada meramente como un aspecto permanente de nuestra democracia. Podríamos hasta llegar a imaginar que esta proliferación de sistemas de creencias y plurales visiones del mundo – incluyendo a la pos-verdad - abra nuevas oportunidades para el desarrollo humano.

Frente a este nuevo desafío del pensamiento que es la pos-verdad, necesitamos aprender a leer los signos de los tiempos, como “el libro del mundo” - cuya lectura necesita más verdad, más ciencia, más humanismo -, para construir el mañana con inteligencia, honestidad e humanidad. Decir la verdad podría revelarse muy revolucionario.

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“FILOSOFIA LATINOAMERICANA”

por Hugo E. Biagini

León Dujovne y la filosofía de la historia en Sarmiento

por Gerardo Oviedo

El nosotros latinoamericano y su emancipación: Alteridades, imaginación y memoria[1]

por Marcelo Velarde Cañazares

Revistas Indexadas de Ciencias Sociales y Humanidades 2

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La utopía en Mendoza a mediados del siglo XIX

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El sabotaje como intuición filosófica: Una perspectiva de interpretación en y desde América Latina

por Alejandro Viveros Espinosa, Universidad de Chile

Dialéctica

por Pedro Karczmarczyk, UNLP-CONICET

LA CAÍDA DEL CONCEPTO OCCIDENTAL DEL HOMBRE Y NUESTRAPALABRA

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Ciencia platónica

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Arte y conocimiento, La Política del Arte

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Filosofía, política y alternativas

por Raúl H Dominguez UNSur (Bahía Blanca)

ACCIÓN CULTURAL PARA LA LIBERTAD: AUTONOMÍA Y RESPONSIBILIDAD

por Dra Prof.ra Gabriella Bianco, PhD, LTO

¿Cómo comprender el presente?

por Lic. Horacio Bernardo

¿Uruguay puede pensar por sí mismo?

por Lic. Horacio Bernardo

JORNADAS ANUALES DE FILOSOFÍA. UNIVERSIDAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES Y SOCIALES

por AA.VV.

De la historia de las ideas a la genealogía localizada de las prácticas

por Hernán Alejandro Cortés

¿Es posible el pensamiento Latinoamericano?

por Juan Bautista Libano

Dimensiones del pensamiento alternativo en Hugo Biagini:

por Marcelo Velarde Cañazares

Los filósofos tempranos en Latinoamérica: Juan Crisótomo Lafinur

por Ricardo San Esteban

AGUSTÍN GARCÍA CALVO: LA ACTUALIDAD DEL ANARQUISMO

por Marta Nogueroles Jové (Universidad Autónoma de Madrid)

Exclusión intelectual y desaparición de filosofías (Los condenados del saber)

por Julio Cabrera (Universidad de Brasilia)

Memoria, verdad, libertad y justicia en Walter Benjamin:

por Gabriella Bianco

Recordando al maestro

por Alejandro Serrano (filósofo nicaragüense)

REVISTAS FILOSÓFICAS INDEXADAS

por CECIES

Revistas Indexadas de Ciencias Sociales y Humanidades

por CECIES

ARTURO ARDAO Y LA HISTORIA DE CONCEPTOS

por Raquel García Bouzas (Instituto de Historia de las Ideas- Facultad de Derecho Udelar Montevideo)

Reportaje completo de Martín Kasañetz a Hugo Biagini

por Martín Kasañetz

El Siglo de Hugo Biagini

por Patrice Vermeren (Université Paris 8)

Dialéctica de la unidad y la diferencia: análisis de la propuesta de Joaquín Sánchez Macgrégor

por Dr. Roberto Mora Martínez (CIALC-UNAM)

LA CONTRACULTURA JUVENIL: DE LA EMANCIPACIÓN A LOS INDIGNADOS, comentario de Marcelo Velarde

por Marcelo Velarde Cañazares

Walter Benjamin: ¿hay que subir en la locomotora de la historia? Implicaciones para América Latina.

por Dr. Gabriella Bianco, PhD bgculture.gabriella@gmail.com

Juan Locke y la construcción del liberalismo político

por Hugo E. Biagini

La justicia sin condición y el horizonte de la humanidad*

por Patrice Vermeren (Universidad Paris 8)

La oscilación entre lógica y retórica en Lógica Viva

por Gabriel García (Universidad de Buenos Aires)

El estado (aburrido) actual de cierta “filosofía”

por Fernando Buen Abad Domínguez

Reseña de "La contracultura juvenil"

por Sirio López Velasco (FURG-Brasil)

Implosión del capitalismo y pensamiento alternativo latinoamericano (*)

por René Báez

El Discurso político de Juan Bautista Alberdi en la novela Peregrinación de Luz del Día.

por Mauro Scivoli (UNLa)

MEMORIAS DE LA UTOPÍA EN NUESTRA AMÉRICA[1]

por Horacio Cerutti-Guldberg (UNAM) [2]

Manuel Ugarte anduvo en los senderos del Ecuador (II)

por Por Daniel Kersffeld, especial para El Telégrafo

De pasiones metafísicas y éticas

por Gerardo Oviedo

Tiempo del mundo y tiempo de las víctimas

por Gerardo Oviedo

Martí, una hermenéutica radical desde el presente conosureño

por Gerardo Oviedo

Pequeña variación sobre un prólogo

por Gerardo Oviedo

En memoria al Profesor Félix Schwartzmann Turkenich (1913- 2014)

por Lucio Lucchesi

En busca de un diálogo

por Gregor Sauerwald

Filosofía chilena y su contexto latinoamericano

por Alex Ibarra Peña (Fundación Jorge Millas)

Presentación del libro: “El neuroliberalismo y la ética del más fuerte”

por Pablo Guadarrama González

HUGO BIAGINI Y SU PRODUCCIÓN INTELECTUAL

por Lucio Lucchesi (CECIES)

La necesidad de una nueva con-ciencia ética

por Pablo Salvat

Apostillas sobre drogas, prohibición y lumpenización política

por René Báez (Ex decano de Economía de la PUCE)

EL PERSONALISMO Y LA FILOSOFIA DE LA PRAXIS

por Gabriella Bianco

Desde el pos-modernismo a la pos-verdad

por Dr. Gabriella Bianco, PhD (UNESCO)

THE HUMANITIES AND THE HUMANISM OF THE FUTURE: Need of Sense, New Anthropology and New Ethics

por Gabriella Bianco (CECIES)

Luminosa presencia filosófica en Mendoza: Carlos Ludovico Ceriotto

por Clara Alicia Jalif de Bertranou (UNCuyo-Conicet)

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