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Proyecto: DICCIONARIO DEL PENSAMIENTO ALTERNATIVO II

Tribus urbanas

por Carlos Junquera Rubio
 


INTRODUCCIÓN

Las ciudades disponen de muchos espacios y su ocupación se hace desde muy diversos criterios culturales. Tribus urbanas es un vocablo acuñado desde los medios de comunicación social y, el mismo, pretende definir algunos de los movimientos juveniles que se desarrollan en lugares urbanos muy concretos; es más: éstos presentan distintas imágenes de ocupación ya sean observados en la mañana, en la tarde o en la noche. El paisaje concreto es el mismo, pero lo que ocurre en él es muy diferente y teniendo en cuenta la cultura e ideología de los ocupantes.

La tribu urbana no tiene nada que ver con la sociedad aborigen o nativa observada por los antropólogos sociales ni hace referencia a las sociedades ágrafas aún presentes en nuestro mundo. Esta nomenclatura debe enmarcarse en el conjunto de los géneros literarios usados en la actualidad y que para nada hacen referencia a las etnias primitivas salvo como similitud y metáfora y esta última puede que sea la más idónea para entender el tema.

Quienes reflexionan sobre este concepto, lo hacen aplicando a un grupo de jóvenes, normalmente agrupados en lo que se designa como antisistema, los que a su vez manifiestan ser dueños de un determinado espacio urbano por el que se mueven con soltura y en el que acampan horas y horas sin tener en cuenta a dueños de zona e ignorando a posta a las instituciones ciudadanas y a sus representantes de los que se sienten pasotas.

Las primeras peculiaridades que se observan en este tipo de sociedades urbanas, mayoritariamente formadas por jóvenes, son las siguientes: vestimenta, adorno personal incluidos tatuajes, música concreta y personajes de moda que dicen seguir, etcétera. Ya ha quedado apuntado tiempo atrás que el espacio urbano ocupado, lo es porque ofrece similitudes con los aspectos ideológicos que dicen perpetuar. Ahora bien, esos lugares pueden ser apetecidos por más de una tribu urbana y entonces el conflicto y enfrentamiento entre ellas está latente en cada momento, incluso con muertos y venganzas por cualquiera de ellas y con motivaciones muy diversas. Los medios de comunicación del mundo entero plasman estos aspectos en el día a día. En España, y por sólo citar un ejemplo, son ya demasiados los muertos debidos a los enfrentamientos entre los Latin Kings y los Ñetas.

El fenómeno nació en América, especialmente en los Estados Unidos e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, época en la que ciertos grupos neoyorquinos fueron incluso llevados al cine por las productoras de Hollywood. En este sentido la película The Young Savages, de 1961, dirigida por John Frankenheimer e interpretada por Burt Lancaster y otros, muestra como un joven ciego de origen portorriqueño es asesinado por otros tres adscritos a los italo-americanos. West Side History fue otra filmación con mucho éxito que seguía en un musical el mismo o similar guion y ya desde ese momento las productoras apoyaron guiones de filmes centrados en esta temática. Aún no había llegado la hora de las maras centroamericanas, especialmente la Salvatrucha, que se manifiesta de forma cruel cuando actúa, ya sea en Guatemala u Honduras o en otras latitudes americanas y europeas a las que ha llegado por efecto de los movimientos migratorios actuales.

Esta fenomenología está hoy presente en la mayoría de las grandes ciudades del mundo y no es un movimiento con tendencia a desaparecer; más bien, parece que ocurrirá lo contrario y con una consolidación social que se modificará acorde con la moda del momento. Mi interés personal para estudiar este tipo de movidas sociales es tardío en comparación con otros temas sociales. Entre 1988 y 1992, la Comunidad Autónoma de Madrid, a través de su Consejería de Educación y Cultura, me financió un proyecto titulado precisamente Tribus Urbanas en Madrid: ¿qué hacen y cómo los jóvenes madrileños? La investigación de campo me posibilitó conocer el centro de la ciudad y los barrios periféricos, así como las poblaciones cercanas y por encima entonces de los doscientos mil habitantes. Esta investigación me orientó al estudio de la ciudad desde la ocupación ocasional de ciertos espacios concretos en los que se desarrollaban conceptos que se relacionaban con el aspecto a reflexionar aquí y ahora. Una primera aproximación fue publicada en 1995 (Junquera Rubio 1995: 45-49).

1. CONSIDERACIONES SOBRE EL VOCABLO “URBANO”

Las ciencias sociales comenzaron a acudir al vocablo urbano con mucha posterioridad a las reflexiones de los arquitectos, políticos y otros, pero el término manejado por sociólogos y antropólogos sociales complicó bastante la situación. Wirth definió lo urbano como “un modo de vida” y el mismo lo expuso en tres aspectos: 1) número de habitantes de las ciudades, 2) densidad demográfica y 3) vida urbana (Díez Nicolás 1972: 41-72). El tercer aspecto viene a ser como un cajón de sastre porque puede incluir perspectivas tan diferentes como el anonimato, la incomunicación (aunque hay muchas personas, muchas de ellas están aisladas), facilidad o dificultad para encontrar vivienda, división sexual del trabajo, acceso o no a la cultura, relaciones interpersonales, ausencia del sector agrario, papel de la familia, control de la natalidad, etcétera. Las inconvenientes para definir lo urbano obligaron a plantear la sugerencia, de que tal vez, lo mejor era referirse a cada una de las ocasiones en que fuese necesario acudir a ese vocablo, para definirlo en relación a la situación observada y con ello se multiplicaban las definiciones (ONU 1967: 4).

Cualquiera de los contextos en los que estudiemos a los jóvenes en la ciudad, requieren de un análisis constante, porque los cambios también lo son. Para lo que aquí concierne e interesa, lo notable es delimitar el espacio en unidades territoriales operativas, porque no es lo mismo aplicar el desarraigo social a los emigrantes procedentes de explotaciones agrarias que acuden a la ciudad en busca de un trabajo remunerado, que el que muestran grupos concretos frente al perímetro en que se mueven. Unos y otros están en la posibilidad de quedarse sin referentes identitarios y pueden entrar a formar parte de los inadaptados, aspecto que es mucho más amplio que la incapacidad para hacer frente a nuevas situaciones, porque se carece de ingredientes.

A la hora de estudiar a una tribu urbana o a varias, lo prudente es acudir a los espacios que se ofrecen como lugares de encuentro para muchas y diferentes multimarginalidades, porque en esos lugares ocurren entrecruces socio-culturales y económicos, que otorgan a sus ocupantes, residentes o no, un alto peligro de finalizar como marginados.

2. MODELOS CULTURALES PARA OCUPAR UN ESPACIO

Las grandes ciudades cuentan con espacios que, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en zonas, para acoger temporalmente a jóvenes. Estos lugares de encuentro no son propiedad real de ninguno, pero cualquiera de ellas cuenta con suficientes elementos de referencia, para posibilitar a los ocupantes, la residencia pasajera durante un número de horas; es decir: la fenomenología se concreta en gastar el tiempo y de apropiarse de un espacio urbano mientras dura la presencia física. Y estas, digamos corporaciones sociales, suelen conocerse como tribus urbanas.

Los ingredientes que pueden definirlas vienen condicionados por los siguientes aspectos: 1) un conjunto social primario basado en amigos y conocidos que comparten aspectos ideológicos; 2) vínculos afectivos en los que la lealtad es la virtud a valorar aunque sea contraria al orden establecido, como ocurre entre las Maras centroamericanas que pueden ser las más notorias en el ámbito latinoamericano; 3) espacio de encuentro habitual; 4) un líder que se caracteriza por ser el cabecilla más notorio y cuyas decisiones no se discuten; 5) salvo excepciones, el nivel cultural es bastante uniforme y con tendencia a bajo.

En el supuesto, y sólo en esa posibilidad, en que tengamos la tentación de comparar a estos grupos juveniles con una sociedad ágrafa, como las que están aún presentes en la gran región del Amazonas y en numerosos puntos de África, las diferencias serían bastante notorias. En las tribus históricamente tradicionales, tal como las describe Ph. C. Kottak (2011), el liderazgo se logra mediante una redistribución de los bienes materiales de los que depende la subsistencia del grupo y en donde aflora una generosidad sin límites y desinteresada y esta acción se encuentra en el punto opuesto de la manifestación tribal urbana. Y lo mismo puede afirmarse de cualquiera de los otros aspectos que valoremos.

Las mal denominadas tribus urbanas suelen elegir zonas de encuentro con abundante oferta comercial de todo tipo, teniendo en cuenta las discotecas, pues en dependencia de cómo sean, acuden unos jóvenes u otros; es decir: la música que siguen suele ser el móvil para elegir éste o aquél lugar y en el seguimiento musical afloran unas posibilidades enormes y es que esos espacios a ocupar facilitan una socialización de los individuos, aunque sea de forma y manera informal. Es más, tiempo atrás se apuntó ya que a la delincuencia y a la violencia se llega por una relación estrecha del individuo con el ambiente en que se socializa (Surtherland 1983: 57-87).

Si tuviéramos que señalar signos referenciales para estos colectivos, tendríamos que apuntar los siguientes por lo menos: 1) que se componen de jóvenes de ambos sexos con edades que oscilan entre los 12 y los 25 años, pero con algunos individuos por debajo y por encima de esos años; 2) las fuerzas del Orden Público, allí donde pueden actuar, realizan redadas por motivos de droga, consumo de alcohol, enfrentamientos violentos con otros grupos, pues ocasiones se llega a generar muertes, etcétera. Cuando ocurren peleas, ninguno de esos colectivos denuncia nada, son otros ciudadanos los que se encargan de avisar a la policía, a las ambulancias, etcétera; 3) carácter marginal de todos los componentes que presentan dificultades para adaptarse a los dictámenes sociales establecidos e incluso el lenguaje oficial se adultera para demostrar que se es antisistema de alguna forma; 4) consumo de drogas y alcohol; 5) desarraigo familiar e inadaptación social. Estos cinco puntos pueden ampliarse cuando hacemos recuento de lo que aflora en las historias de vida procedentes de una encuesta previa.

Ateniéndonos al control que se tiene sobre un determinado espacio, se dan criterios precisos. Lo ideal sería que cada colectivo ocupase una delimitada zona urbana, pero en la práctica esto no se da y son varias las que quieren moverse por el mismo lugar y en esas posibilidades en enfrentamiento está servido. En principio muestran signos de propiedad quienes primero ocuparon y manifiestan rechazo ante los recién llegados, a los que desean expulsar cuanto antes y que se vayan a otros lugares y actúan así porque opinan que una zona invadida se adultera al momento y surgen otros criterios ajenos a los primeros y que no comparten.

La identidad de las tribus urbanas, si es que podemos manifestarnos así, se expone por la indumentaria y el adorno personal. Calzado, pantalones y cazadoras de cuero atiborradas de insignias y pines son algunos de los exponentes externos junto con el pelo y el peinado, pues éste último va desde el copiado a los indios cherokee norteamericanos hasta el afeitado o rapado de la cabeza. Y, aunque parezca extraño, la economía que se mueve con estos colectivos es notoria y si no dejara lucro se arruinarían al momento todas las tribus urbanas, porque los empresarios y comerciantes que están detrás son los encargados de proponer la propaganda. Luego tiene que haber ideólogos que van poniendo las nuevas modas y ritmos. Es más, sin esas peculiaridades se les evaporaría la identidad que dicen vivir, que no tener. Igualmente, sin esas indumentarias tendría el espacio ocupado las características que habitualmente tiene y no otras.

Entra dentro de lo posible que el desajuste que se da entre la oferta y la demanda de servicios concretos, para una población flotante, aunque habitualmente fija en una zona, provoque una especie de antagonismo entre el territorio y lo que en él ocurre. Esta es la razón por la que nunca se da una identificación entre ambas realidades sociales, a pesar de que en algunos momentos puedan ser condicionantes y, de alguna forma, complementarias.

En las grandes ciudades del mundo, los espacios ocupados por las tribus urbanas suelen ofrecer tres modelos por lo menos: 1) oficinas, bancos comerciales y edificios de instituciones públicas; 2) parques y jardines para disfrutarlos por parte de cualquier ciudadano durante las horas de luz solar y 3) sectores de ocio nocturno, que son aprovechados por los grupos juveniles de acuerdo a sus querencias. Este acontecimiento se repite todos los días, razón por la que la visión de un paisaje urbano a una determinada hora nos concede unos ingredientes culturales que nada tienen que ver con los ejecutados cuatro horas tarde, por ejemplo.

Ateniéndonos al contraste, vemos que en una tribu de corte primitivo, de las que aún hay ejemplos en el Amazonas y en el Centro África, uno de los rasgos condicionantes es que los residentes en una casa se caracterizan por producir y consumir lo que necesitan. En los ambientes urbanos, la producción es inexistente, pero el consumo es alto y el estatus no se logra mediante la redistribución sino acogiéndose a una determinada bandera, a unos pins concretos y a unos eslóganes que comunican algo y que tienen más atractivo que los ofertados por cualquier grupo rival; es más, las diferentes relaciones que impulsan a un muchacho a integrarse en cualquiera de las numerosas tribus urbanas, tienden a sustituir el parentesco real, ya que se despega y aleja de los suyos para unirse definitivamente a los amigos que ofrecen mejor cobertura, al menos de forma momentánea.

3. RAZONES PARA ENTENDER EL DESVÍO SOCIAL

El desvío social de ciertos individuos disconformes con el orden establecido es el resultado de cruzar muchas variables en las que priman las procedentes de dos criterios culturales: 1) disposición del individuo y 2) presiones del medio social sobre él. Los teóricos apuntan que una conducta desviada aflora como consecuencia de una incomunicación primero y de una agresividad después. Estas situaciones se originan cuando ciertos sujetos entienden que deben oponerse a las instituciones que disponen de ingredientes legales para establecer el control social; es decir, las autoridades legales son las que deciden lo que es normal y legal y lo oponen a lo que no lo es.

Ahora bien, Emile Durkheim estableció en Las Reglas del Método Sociológico, que las variables económicas facilitan en ocasiones que el orden social pueda quebrarse, en cuyo caso se favorece también que desaparezcan o casi los límites morales; es decir, quienes no pueden alcanzar las situaciones de privilegio se orientan hacia la marginación. En opinión de este autor, cuando las aspiraciones no se cumplen, los afectados se orientan hacia el desorden y esta situación aplicada a las tribus urbanas se capta evaluando los cuatro conceptos siguientes: 1) emancipación de la familia por encontrar en los amigos una sintonía que no tiene en el hogar, 2) inseguridad que aflora cuando el joven está totalmente desorientado, 3) conflicto generacional que lleva a crear una subcultura que permite enfrentase a la de los adultos, 4) concepto de Hombre que no aparece en el hogar pero sí en contacto con amigos, que es lo que les da la identidad o eso creen al menos.

Una de las desviaciones sociales más notorias en los últimos 50 años y aplicada a las tribus urbanas es la de la violencia y ésta se explicita como consecuencia de cuatro dimensiones mayoritarias: 1) música, 2) estética, 3) política y 4) deporte, especialmente el futbol. Este último es el causante indirecto de muchos de los enfrentamientos violentos entre aficionados de un club con los de otros y en dependencia del lugar reciben los nombre de barras (Argentina y Perú, por ejemplo), Frente Norte, Boixos nois, Ultrasur, etcétera para España, Tifosi para Italia, Hooligans en Gran Bretaña, etcétera. A esto hay que añadir que raramente encontramos un individuo que las haga todas reales en su persona. Debemos tener en cuenta que la violencia, entendida como cultura, carece de una explicación científica. Lo que detectamos, salvo excepciones, es que la barbarie aflora más en los fines de semana y entre las horas que van desde el atardecer y el amanecer. Las maras centroamericanas son violentas, pero más por marginación social o política. Lo que está claro en todos estos grupos es que la violencia está teledirigida por la ideología de cada grupo anárquico o semi-anárquico que la pone en marcha. De alguna forma todos estos movimientos están latentes en lo que Tony Judt apunta para el mundo actual con el título Algo va mal (2011).

El lenguaje cotidiano se ha visto influenciado también desde finales de los años 1950. Así, vocablos tales como Hooligans, Heaveis o Heavys, Mods, Hardcores, Motards, Skins, Okupas, Punkies, Roickers, Ñetas, Latin Kings y un largo etcétera, se vienen empleando para referirse a este tipo de movidas juveniles. Es más, los medios de comunicación social (diarios y televisiones en sus noticieros) se están haciendo eco constantemente de estos movimientos sociales, que mucha gente condena.

Los sociólogos y antropólogos, no sólo estudian a los jóvenes por sus vestimentas y gustos musicales, sino también por sus actitudes frente a la religión, la política y la cultura en general, pues en sus movimientos suele aflorar la apariencia del antitodo.

4. TRUBUS URBANAS Y SOCIOLOGÍA

Debemos de tener en cuenta que la filosofía propia de los fenómenos grupales es la que surge de las conciencias de pertenecer a grupos específicos. No olvidemos, que, cuando nos referimos a una subcultura, lo que estamos haciendo es referirnos a un estilo de vida concreto que ha sido adquirido mediante una socialización específica. Todas las culturas mantienen a sus comunidades mediante un proceso que se designa enculturación y en él puede aflorar el etnocentrismo con más o menos fuerza; ahora bien, este proceso carece de medios para explicar por qué y cómo cambian las culturas.

La enculturación expresa el proceso mediante el cual se transmite de una generación a otra; mientras que la difusión hace referencia a un procedimiento que evalúa el tránsito de una sociedad a otra. Dos o más subculturas pueden tener culturas muy similares, pero también muy diferentes. Esto no excluye que tengamos muy en cuenta que ciertas películas made in Hollywood han tenido un influencia enorme en los cambios generaciones desarrollados fuera de los Estados Unidos. Así, el fenómeno John Travolta, en Fiebre del sábado por la noche y en Grease, me permitió observar en el antiguo estadio nacional de Lima (Perú), en 1979, ubicado entonces en la vía Expresa de la citada ciudad, un concurso de baile para gente joven y para mi sorpresa, habida cuenta de que la economía peruana de finales de los 1970 no era precisamente buena, se inscribieron más de diez mil parejas que obligatoriamente debían ir vestidas con el pertinente uniforme, de blanco como el citado John Travolta y con un vestido idéntico al que lucía Olivia Newton John.

La clave sociológica, para explicar el surgimiento de las tribus urbanas, procede de una negativa, por parte de quienes detentan el poder instituido, a admitir cambios y esta actitud obliga a los afectados a acumular descontentos y a manifestarlos mediante rechazos y, en ocasiones, actuando de forma violenta. Es una especie de consigna generalizada que nuestras sociedades postindustriales se preocupan sólo de seguir incrementando el nivel de consumo, lo que no implica calidad de vida para todos, porque las ciudades ofrecen la lamentable imagen que presentan sus marginados; es más, sus instituciones se adaptan en el camino de limitar riesgos e incrementar la seguridad ciudadana. No consideran para nada que la subcultura vivida por las tribus urbanas pueda ser una alternativa social y mucho menos política.

Una de las claves sociológicas, para intentar comprender la fenomenología de las tribus urbanas, viene expresada por la no integración de una parte de los jóvenes en las estructuras políticas, económicas, culturales y religiosas existentes. Este detalle está vigente en los movimientos globales conocidos ahora mismo con el vocablo indignados. Estos dicen ser seguidores de Stéphane Hessel, un diplomático francés con prestigio, que apunta acciones sociales similares a las que empleó Gandhi en la India contra los británicos. En este caso, apunta a que se muestre rechazo a la clase política, económica e institucional. Las instituciones del poder establecido inducen a las tribus urbanas a la marginalidad pero no a la resignación.

Los individuos aquí tratados no pueden estudiarse nunca desde la perspectiva de los “grupos invisibles”; muy al contrario, se manifiestan a la luz del día y de la noche y no se puede decir de ellos que carezcan de conducta, porque la expresan pero contra la oficial.

CONCLUSIÓN

La fenomenología de las tribus urbanas comenzó a tomar fuerza a finales de los 1950 y no ha frenado aún. Un catálogo de la cantidad de ellas parece imposible de reunir por el número y por la fuerza con la que surgen los nuevos movimientos sociales a los que se aplica una terminología nueva. No obstante, en su observación se pueden captar ingredientes que están ahí en cualquiera de los momentos en los que nos dediquemos a su estudio. Pueden cambiar las indumentarias, las modas, los ritmos musicales, pero siempre nos encontraremos con jóvenes urbanos, hoy incluso también rurales, que están dispuestos a manifestar su descontento contra lo instituido.


BIBLIOGRAFÍA CITADA

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Ecumenismo Latinoamericano

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Agricultura Familiar

por José Muzlera Klappenbach (UNQ)

JUSTICIA EMANCIPADORA

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Concientización

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Territorio Libre

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Antilenguaje

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Contrahegemonía

por Francisco Hidalgo Flor (Universidad Central del Ecuador)

Neopopulismo

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Fiestas Míticas

por Claudia Bonicelli (UGNS)

Filosofar Latinoamericano

por Hugo Biagini (CONICET, Academia de Ciencias)

Autogestión

por Antonio Colomer Viadel, FADE UPV, INAUCO.

Discurso

por Carolina E. López, Universidad Nacional del Sur

Filosofía ambiental

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

Filosofía ambiental argentina

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

El Concepto Crítico de la Política

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

La Crisis de la Política y la Pospolítica

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

Comunidad de Cuestionamiento

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Filosofía con niños

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Experiencia de pensamiento

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Ciudadanía holística

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Arte relacional

por Ferrari, Ludmila (Universidad Javeriana de Colombia)

Estudios Visuales

por Marta Cabrera, Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá-Colombia)

Sincretismo

por María Luisa Rubinelli, Universidad Nacional de Jujuy

Política Cultural

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Troskismo Argentino

por Daniel de Lucia, Instituto del Profesorado Joaquín V. Gonzalez

Desarrollo sostenido

por Juan Kornblihtt, CEICS

Descentralización educativa

por Romina De Luca, CEICS

Justicia distributiva

por Gerardo Baladrón, CEICS

Justicia internacional

por Germán Suárez, CEICS

Universalismo contextualista

por Gregor Sauerwald, Universidades de Ciencias de Münster y Católica de Montevideo

Movilidad social

por Marina Kabat, CEICS

Participación política

por Liliana Giorgis, UNCU

Salto cualitativo

por Fabián Harari, CEICS

Salud reproductiva

por Rosana López Rodríguez, CEICS

Subversión

por Stella Grenat, CEICS

Liberación (Filosofía)

por Cristina Liendo, UNC

Literaturas heterogéneas

por Graciela Maglia, Universidad Javeriana

Neozapatismo

por René Báez, Pontificia Universidad Católica, Ecuador

Memoria sonora

por Analía Lutowicz y Alejandro Herrero, Universidad Nacional de Lanús

Pedagogías de las diferencias

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado, Marcelo Cunha Bueno, Universidad Nacional de Cuyo

Autodidaxis

por Dante Aimino, UNCo

Universidad Trashumante

por Juan Carlos Suárez, Universidad Nacional de Lanús

Legitimación

por Carlos Javier Pretti, CONICET

Abuelidad

por Hugo E. Biagini, Academia de Ciencias-Conicet

Convivencia

por Buatu Batubenge Omer, Adriana Mancilla Margalli y Benjamín Panduro Muñoz

Derecho alternativo

por Carlos Ponce de León UNCo

Transversalidad

por Maria Beatriz Quintana, UNJu.

Recursos hídricos

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Agriculturalización

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Formación Nacional

por Fabio Luis, Universidad de San Pablo

Contrahegemonía Nuestramericana

por Claudio Gallegos CONICET/ Universidad Nacional del Sur

Alteridad americana / Otredad americana

por Rafael Ojeda

Derechos Sociales

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

Adolescencia

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

YUNTA

por Jorge Rueda C. (Universidad de Santiago de Chile)

Nosotros

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Humor

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Mártir

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

GIRO DESCOLONIAL

por Alejandro De Oto

PENSAMIENTO DESCOLONIAL/DECOLONIAL[1]

por Alejandro De Oto

Justicialismo

por Eduardo J. Vior (Universidad de Foz de Iguazú, Brasil)

Republicanismo

por Hugo E. Biagini (Academia de Ciencias)

Malestar en la cultura

por Mario Orozco Guzmán y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo)

Movilización

por David Pavón Cuéllar (UMSNH) y José Manuel Sabucedo (USC)

Fuerzas Morales

por Susana Raquel Barbosa (Conicet, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires)

Inconsciente

por Ian Parker (Universidad Metropolitana de Manchester) y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana)

Georgismo

por Daniel De Lucia (Instituto Profesorado Joaquín V. González)

GAMBETA

por Di Giano, Roberto; Massarino, Marcelo; Ponisio, Julián; (Universidad de Buenos Aires)

Del principio de la igualdad

por Norman Palma (Univ. París)

Emergencia

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

La imaginación

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Transdisciplina

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM) Alejandra Ruiz Trujillo (Posgrado-UNAM)

Incertidumbre

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Reapropiación

por Brenda Tovar García

Razón ensayística.

por Janusz Wojcieszak (Universidad de Varsovia)

Ética ambiental

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

El Logos (Pensamiento-Lenguaje) alternativo: El “Che” Suramericano

por Ricardo Nicolon

Memoria individual y colectiva

por Fernando Aínsa (Escritor y ensayista)

Ilustración Americana

por Rafael Ojeda

Sindicalismo de bases como alternativa frente a la burocracia

por Antonio Salgado

Desprejuicio

por Lucía Alicia Aguerre (UBA - CONICET)

Turismo social

por Erica Schenkel (CONICET - UNS)

Turismo alternativo

por Canoni Juan Pablo (UNS) y Schenkel Erica (CONICET - UNS)

Analogía

por Gerardo Oviedo, UBA-UNC-UCES

CIUDADANÍA AMBIENTAL

por Daniel Eduardo Gutiérrez

Compañero

por Ofelia Jany

Ecofeminismo latinoamericano

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

Liberalismo latinoamericano

por Diego Alejandro Fernández Peychaux

Colonialidad

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Sujeto criollo

por RAFAEL OJEDA

Economía Solidaria

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Colonialismo Interno

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Tribus urbanas

por Carlos Junquera Rubio

Evaluación educativa

por JUAN VICENTE ORTIZ FRANCO (Fundación Universitaria Los Libertadores)

CHAMPURRIA/CHAMPURRIADO

por Jorge Rueda Castro (Universidad de Santiago de Chile)

Onomantitesis

por Paolo Galassi (Università di Bologna)

Emancipación

por Elena Torre

Antagonismo

por Agustín Artese

Violencia marginal

por Florencia Prego

Extractivismo

por Andrea Cardoso (UBA-UNAJ)

Represor/a

por Analía Goldentul (IEALC/CONICET)

Integración Latinoamericana

por Juan Manuel Karg

Intelectual Latinoamericano

por Silvia E. Romagnolo

Pensamiento fronterizo

por Jung Eun Lee(UBA)

Investigación comunitaria intercultural

por Sebastián Levalle

Relativismo Cultural

por Rodrigo A. Gómez Tortosa

Mula

por María Cecilia Sánchez

Territorio

por Javier Eduardo Serrano Besil

Refugiado

por Laura Lopresti (UBA)

Campesinado

por Vannessa Morales Castro

Turismo rural comunitario

por Florencia Lance

Experimentalismo plástico latinoamericano

por Ana Beatriz Villar

Educatividad

por Osvaldo Concha

UNIVERSIDAD INTERCULTURAL

por Ana Paola Miyagusuku Miyasato

Curaduría en la periferia

por Elizabeth Hernández López, y Roberto Sanz Bustillo (UNAM, México)

Comunidad

por AA.VV.

Utopismo

por Mauro Leandro Asnes (UNS)

Insurrección

por María Eugenia Chedrese (UNS)

Ciencia

por Nora Ftulis (UNS)

Retórica

por Pablo Maximiliano Pellejero (UNS)

Exteriorismo

por Sergio Raimondi (UNS)

Nuevo Hombre

por Marina P. Verdini Aguilar (CEINA/UNS/CONICET)

FRACTURA

por Paolo Galassi (CEINA/CONICET/UNS)

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