name="bordes_r1_c1"

La oscilación entre lógica y retórica en Lógica Viva

por Gabriel García (Universidad de Buenos Aires)
 


El corpus y una breve contextualización

Carlos Vaz Ferreira (1872-1958) es considerado uno de los grandes iniciadores de la filosofía en latinoamérica y el mayor filósofo uruguayo.

En esta ponencia vamos a considerar una de sus obras principales, Lógica Viva (en adelante, LV), versión taquigráfica de las clases de un curso de Lógica dado en la Universidad de la República en 1909. Vaz Ferreira señaló (en el “Prólogo” de la primera edición de 1910) que carecía de tiempo “para escribir libros” (VF, 1962: 9), y aún (en la “Nota de la edición de 1919”) para hacer “una revisión general” de lo ya publicado (VF, 1962: 10), por lo que esta obra, como el resto de sus escritos, posee un carácter fragmentario y, en efecto, no fue posteriormente revisada. Sin embargo, a medida que consideraba cuestiones anexas o nuevos ejemplos, los agregaba como apéndices, por lo que encontramos estas extensiones desde su primera edición. En su libro Fermentario (en adelante, F), de 1938, señaló que varios de los artículos allí incluidos, algunos de ellos escritos en 1908, eran “Para Lógica viva”, aunque ninguna edición posterior los reunió en el mismo libro.

El objeto de LV (cuyo subtítulo es Adaptación práctica y didáctica) fue considerar una serie de falacias o paralogismos. Respecto a su estructuración, declara: “Tal como lo concibo, el libro no necesitaría tener composición sistemática. Más: en realidad, lo considero indefinido; o, mejor, lo que concibo no es un libro, sino un tipo de libros que podrían escribirse en número indefinido, porque su materia es inagotable, y siempre serían útiles.” Y más adelante: “Tal vez el carácter no sistemático de él, su fin práctico de pura utilidad, me permitirán ir publicando, fragmentariamente y sin orden predeterminado, algunos de los apuntes que continuamente preparo, dándoles, al efecto, provisionalmente, un mínimum de forma.” Invita, además, a que otros escriban “obras análogas” dentro del proyecto que concibe (VF, 1962: 7). Si bien bajo este modo asistemático de encarar el asunto subyace la concepción filosófica de Vaz Ferreira recordemos que, de todos modos, hasta el momento no se ha elaborado un tratado sistemático sobre los paralogismos y los distintos manuales existentes incluyen diferentes falacias, de las cuales no hay una lista completa ni una clasificación consensuada.

Para 1910, el prestigio tradicional de la lógica se veía reforzado por los nuevos desarrollos que impulsaban su autonomía como disciplina formal. La lógica era vista como herramienta única y llave de la racionalidad. Vaz Ferreira discutió muy tempranamente esa pretensión, que limitaba el concepto de racionalidad a la demostración de tipo matemático, a la deducción.

Al mismo tiempo, la retórica se consideraba carente de todo valor para los estudios filosóficos y científicos. Los motivos de este descrédito, que parecía definitivo, podemos encontrarlos en Perelman (1994: 30 y ss.) y Plantin (2008: 174 y ss.). De hecho, Vaz Ferreira sólo menciona la retórica una vez de manera poco laudatoria [1].

En el mismo título de LV podemos percibir el anuncio de un programa alternativo. Este libro, que no es un tratado de lógica, se estructura superficialmente como una presentación de distintos paralogismos (falacias, o sofismas), una presentación que difícilmente pueda parecer más modesta (Ardao, 1972: 31).

Cada uno de los textos que componen LV considera un paralogismo, y a veces más de uno. En el último tercio del libro hay mayores consideraciones sobre la función de lo psicológico y el raciocinio, pero siempre en torno a algún paralogismo [2].

Ahora bien: un libro sobre falacias puede ser perfectamente compatible con uno de lógica; puede ser su segunda parte [3], si concebimos la falacia como el envés, el lado negativo de la corrección. Si sólo fuera eso, el libro que nos ocupa no tendría suficiente mérito como para constituirse en un objeto de interés desde el punto de vista de la retórica o de los estudios sobre argumentación. Lo que constituye la originalidad de LV y su carácter de ruptura es que sostiene la impotencia de la lógica para considerar los asuntos de la vida humana, su incapacidad para orientar y dirigir la praxis. Pero en este caso ya no se trata del envés de lo correcto, de la incorrección, sino de otra cosa, que debe ser considerada separadamente y por encima de la lógica. El modo de evaluación que propone LV excede a la lógica.

Nuestro análisis no se detendrá en la exposición de los paralogismos que forman, digamos, el andamiaje de superficie, sino en lo que está por detrás de esta preocupación por los errores en los que se cae en las discusiones, y de los que no nos preserva la lógica.

Intentaremos mostrar que, por su propósito, LV tiene puntos de contacto con las preocupaciones clásicas de los estudios retóricos.

Propósito de Lógica viva y cercanía con la retórica

Vaz Ferreira hizo explícito el objeto de elaborar una obra práctica. El libro “que quiere escribir” lo entiende como “un estudio de la manera como los hombres piensan, discuten, aciertan o se equivocan –sobre todo, de las maneras como se equivocan; pero de hecho: un análisis de las confusiones más comunes, de los paralogismos más frecuentes en la práctica, tales como son, no tales como serían si los procesos psicológicos fueran superponibles a sus esquemas mentales. No una lógica, entonces, sino una Psico-lógica” (VF, 1962: 7).

¿Por qué, debemos preguntarnos, una vez que conocemos los paralogismos volvemos a caer en ellos? En parte, debido a que los manuales de lógica los presentan de una forma artificial o demasiado simplificada, y no como aparecen en los hechos; esto es, sus ejemplos no son tomados de situaciones reales. “Nos hacen pensar en las falacias, no como son en realidad, sino como serían si el que incurre en ellas hiciera el mal raciocinio de una manera clara, precisa, discursiva” (VF, 1938: 131). Pero, sobre todo, se cae en las falacias por un determinado estado de espíritu (VF, 1962: 64), por una tendencia psicológica, que es la que debe ser corregida.

Veamos un ejemplo de esa “tendencia psicológica falseante” (VF, 1962: 110): los hombres tienden a pensar de acuerdo a sistemas, a teorías que les dan criterios absolutos para decidir. Los hombres se sienten seguros y tranquilos con los sistemas porque le dan la fórmula, la regla que les ahorra examinar los casos (VF, 1962: 110). Quien pone en práctica esa tendencia, “se ha condenado fatalmente a la unilateralidad y al error” (VF, 1962: 107). Para superar eso, debe enseñarse a pensar mejor, que en este caso consiste en tener en cuenta las ideas que hay en los sistemas pero sin exagerar su importancia; debemos tener en cuenta también las ideas que provienen de otros sistemas, y no intentar forzar los casos para encuadrarlos en los sistemas. Esa es la tendencia psicológica que debe fomentarse, mediante la cual podremos advertir los equívocos con cierta anticipación, “acostumbrados a sentir ya antes de razonar, por una especie de finísimo instinto adquirido, lo que hay de exagerado, o de equívoco, o de hipotético, en las afirmaciones –un estado mental especial se ha originado en nosotros (...)” (VF, 1938: 148).

Vaz Ferreira concibe este libro como “destinado (...) sólo al fin positivamente práctico de que una persona cualquiera, después de haber leído ese libro, fuera algo más capaz que antes de razonar bien, por una parte, y más capaz, por otra, de evitar algunos errores o confusiones que antes no hubiera evitado, o hubiera evitado con menos facilidad” (VF, 1962: 7). Esto es, que tras considerar “cómo discuten los hombres” (VF, 1962: 61, 68) a partir de ejemplos reales, sirviese para “razonar bien” (VF, 1962: 7, 49 y otras), para “pensar mejor” (VF, 1962: 110 y 188), “evitar errores o confusiones” (VF, 1962: 7) y luego -debemos resaltar esto último, porque no forma parte de lo que se entiende tradicionalmente por lógica- “obrar bien” (VF, 1962: 49).

¿Y cómo obrar bien? Señala Vaz Ferreira que un “problema normativo”, que refiere al hacer, no tiene una “solución” única y perfecta, sin inconvenientes ni insuficiencias (VF, 1962: 65 y 66). Para resolverlo, deben considerarse tres aspectos: a) especificar todas las soluciones posibles; b) estudiar todas las ventajas e inconvenientes de cada una de las propuestas; c) por último, decidir, elegir la más adecuada. El aporte del razonamiento deductivo en todo este proceso no puede desestimarse, pero tampoco exagerarse; se empleará, sobre todo, para desprender consecuencias de cada una de las tesis a evaluar, pero habrá razonamientos a favor de todas las tesis. Finalmente, en la tercera etapa de decisión, la vida práctica debe recurrir a una instancia de nivel superior:

“Cuando hemos visto y pesado por el raciocinio las razones en pro y las razones en contra que hay en casi todos los casos; cuando hemos hecho toda la lógica (la buena lógica) posible, cuando las cuestiones se vuelven de grados, llega un momento en que una especie de instinto –lo que yo llamo el buen sentido hiper-lógico– es el que nos resuelve las cuestiones en los casos concretos. Y sería bueno que la lógica no privara a los hombres de esta forma superior de buen sentido” (VF, 1962: 123-124)

A partir de dicha propuesta, que presentamos muy apretadamente, podemos resumir los puntos en que Vaz Ferreira se aleja de la lógica y se vincula a la retórica:

a) su fin es práctico, refiere a la praxis, por lo que se vincula a la psicología, a la ética y a la política

b) está en consonancia con una consideración realizada por Aristóteles: “la retórica tiene por objeto <formar> un juicio” (1377 b 20-21)

c) presenta lo razonable (en retórica, lo plausible) como algo que excede a la lógica (por lo que ésta queda incluida y subordinada)

d) considera que corresponde a un ámbito en que los problemas no se resuelven “por sí o por no”, “por verdadero o falso”, sino en el que sólo podemos encontrar gradaciones (en retórica, el ámbito de lo probable)

e) intenta dar una descripción del modo en que los hombres argumentan; teoriza y explica cómo se produce el convencimiento y procura generar hábitos acordes

f) incluye una instancia valorativa que determina buenas y malas formas de argumentar

Diferencias con la retórica

Ya hemos señalado que Vaz Ferreira no tiene a la retórica como modelo o fuente de inspiración. La propuesta de LV está sostenida por una concepción filosófica que intentaremos resumir brevemente.

Vaz Ferreira considera que tras los paralogismos hay un problema de fondo: la inadecuación del lenguaje para expresar los pensamientos.

Considera a la palabra como un esquema para pensar que, por el hecho mismo de ser un esquema, resulta inadecuada para cumplir su función. No podemos explicar cómo es una cosa “total y adecuadamente, debido a la misma naturaleza del lenguaje” (VF, 1938:127). “Dentro de esa imposibilidad”, podemos mejorar nuestra aproximación; por ejemplo, “un modo de expresarse más particular es menos esquematizante que uno más general” (VF, 1938:127). Sin embargo, “nosotros sentimos la necesidad de generalizar, para abreviar nuestra expresión de lo que sabemos” (VF, 1938: 128). Para hablar de algo le aplicamos una calificación, un término general, pero al darnos cuenta de que no es tan fácil describirlo nos vemos obligados a emplear expresiones que se contradicen (VF, 1938: 129). Ej: decimos que Pedro es malo, pero advertimos, por ejemplo, que no es malo con su hija; a partir de allí ponemos en marcha “un proceso psicológico de correcciones, modificaciones, limitaciones...” (VF, 1938: 130).

“Dada la naturaleza del lenguaje, lo que tengo a mi disposición son términos que sugieren esquemas”; para “atacar la engañosa simplificación” puede ser útil sugerir dos esquemas contradictorios, lo que genera “un estado oscilante y confuso favorable al mejoramiento de la comprensión” que me permita rectificar, haciendo la expresión cada vez menos inadecuada, más aproximada. La propuesta consiste en “partir de esquemas y esfumarlos” (VF, 1938: 134 y 135). “Después de razonar (...) discriminando sentidos, apreciando grados y pesando razones, reconociendo también deficiencias o ignorancias, yo he quedado más capaz que antes de resolver bien, o de resolver menos mal, o, en todo caso, de no resolver mal, un caso concreto cualquiera de los que se relacionan con esta cuestión: tengo muchas más probabilidades de resolver bien un caso concreto (...) que un ista cualquiera.” (VF, 1938: 149)

Vaz Ferreira consideró que su época estaba asistiendo a grandes cambios en el pensamiento. Hasta ese momento, “la humanidad no había acabado de comprender todavía que, desde los tiempos de Aristóteles, había estado confundiendo durante más de veinte siglos el lenguaje con el pensamiento”, en tanto que “lo que expresamos no es más que una mínima parte de lo que pensamos, que es una mínima parte de lo que psiqueamos” (denomina psiquear a la intuición, y probablemente al sentir) (VF, 1962: 118). Al mismo tiempo, consideró que los hombres de su época se estaban habituando a matizar las fórmulas verbales: “vamos aprendiendo a usar cada vez mejor el lenguaje; que cada vez nos dominan menos las palabras, y cada vez las dominamos más. Al comprender que, con fórmulas verbales, no podemos en todos los casos expresar la realidad, ni transmitir nuestros estados mentales sino por aproximación, aprendemos a manejar mejor nuestro instrumento de expresión, y éste se ha vuelto, a la vez, muchísimo menos peligroso y muchísimo más eficaz” (VF, 1938: 149).

Lo que debe comprenderse es que la complejidad de lo real excede enteramente las posibilidades de cualquier esquematización: “aquí no hay esquemas: aquí estamos en la realidad, que es ondeante y muy dificil de analizar (...)” (VF, 1962: 151).

Estas reflexiones sobre lenguaje, pensamiento y realidad, sólo débilmente podemos vincularlas a la retórica.

Aventuramos una última diferencia: podemos considerar a la retórica, desde Aristóteles en adelante, como pensada desde el orador que busca obtener el convencimiento para imponer una tesis (frente a un auditorio que, a diferencia de lo que ocurre en la dialéctica, es fundamentalmente pasivo). En el caso de Vaz Ferreira, parece estar sobre todo preocupado por desmontar los intentos de imponer una tesis (por eso muestra cuántas de estas tentativas surgen de una tendencia psicológica desviada), y por lograr un modo de pensar adecuado capaz de elegir en última instancia, tras evaluar las diferentes propuestas, la mejor de las opciones. Muchos de los ejemplos que cita son objeciones con las que desarticularon proyectos que él mismo había presentado. Si consideramos esto con relación a la retórica, podemos sostener que Vaz Ferreira centró su preocupación, sobre todo, en la posibilidad del auditorio de evitar ser convencido por las tesis en las que se encuentra inmerso, la mayoría de las cuales surge, en su opinión, como una propuesta unilateral y exagerada.

Bibliografía

Andreoli, M. comp. (1996): Ensayos sobre Carlos Vaz Ferreira. Montevideo: Universidad de la República, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

Ardao, A. (1972): “Génesis de la Lógica viva”, en: Cuadernos de Marcha N° 64, Agosto 1972. Montevideo, 31-41.

Ardao, A. (1996): “A propósito de lenguaje y pensamiento en Vaz Ferreira”, en: Andreoli, M. (comp) (1996), op.cit., 13-33.

Aristóteles: Retórica. Madrid, Gredos, 2007.

Perelman C. y Olbrechts-Tyteca L. (1958): Tratado de la argumentación. La nueva retórica. Madrid: Gredos, 1994.

Plantin, C. (2008): “Panorama actual de los estudios sobre argumentación: de la legitimación a la reinvención”, en: Doury M. y Moirand, S. ed.: La argumentación hoy. Encuentro entre perspectivas teóricas. Barcelona, Montesinos, 2008, 167-185.

Sasso, J. (1996): “Análisis y penumbra: sobre la práctica filosófica de Vaz Ferreira”. En: Andreoli M. comp. (1996), op.cit., 129-149.

Vaz Ferreira, C. (1908): Conocimiento y acción. Montevideo: Imprenta El siglo ilustrado, 1920.

Vaz Ferreira, C. (1910): Lógica Viva. Buenos Aires: Losada, 1962.

Vaz Ferreira, C. (1938): Fermentario. Montevideo: Tipografía Atlántida.



[1] Tras señalar que “una cosa es el valor o alcance lógico de lo que se dice, otra el efecto psicológico que produce”, señala:

“Sin duda, el hecho en sí mismo, y su reconocimiento por todos, es vulgar. Para citar un ejemplo: el concepto antiguo de la oratoria, se basaba más bien en el efecto psicológico que en el lógico; y, consciente o inconscientemente, los distinguía; como cuando se encuentran, en ciertos tratados, reglas relativas a la disposición de las pruebas: no colocar todas las mejores al principio, ni reservarlas todas para el fin, sino colocar algunas de esas pruebas mejores al principio, después las más débiles o dudosas, y al fin otras buenas, etc.; todas estas reglas, que todavía subsisten, con carácter más o menos arcaico, en algunos tratados de retórica, implican el reconocimiento del hecho vulgar que les indicaba.

Pero no se trata de reglas, como ésas, de carácter más o menos convencional o ficticio, sino de lo que sucede en las discusiones de todos los días en la realidad.” (VF, 1962: 129).

[2] Entre otros, señala el de falsa oposición -tomar por opuesto lo que es complementario-, las cuestiones de palabra y las cuestiones de hecho, la confusión entre explicativo y normativo, la falsa precisión, las falacias verbo-ideológicas, el pensar conforme a sistemas, la verdad en sentido literal y respecto al hecho –falacia a la que no le encuentra un nombre–, etc.

[3] El mismo Vaz Ferreira lo concibe de este modo: su libro “sería, si se quiere, la segunda parte de cualquier tratado de lógica de los comunes” (VF, 1962: 7).

/ / /

“FILOSOFIA LATINOAMERICANA”

por Hugo E. Biagini

León Dujovne y la filosofía de la historia en Sarmiento

por Gerardo Oviedo

El nosotros latinoamericano y su emancipación: Alteridades, imaginación y memoria[1]

por Marcelo Velarde Cañazares

Revistas Indexadas de Ciencias Sociales y Humanidades 2

por Lucio Lucchesi

Violencia y contraviolencia

por René Báez

La utopía en Mendoza a mediados del siglo XIX

por Myriam Arancibia

El sabotaje como intuición filosófica: Una perspectiva de interpretación en y desde América Latina

por Alejandro Viveros Espinosa, Universidad de Chile

Dialéctica

por Pedro Karczmarczyk, UNLP-CONICET

LA CAÍDA DEL CONCEPTO OCCIDENTAL DEL HOMBRE Y NUESTRAPALABRA

por Arturo Rico Bovio (Universidad Autónoma de Chihuahua)

Teoría, epistemología y multicentrismo. Mariátegui ante la posmodernidad*

por Rafael Ojeda

Los combates por la identidad. Resistencia cultural afroperuana

por Melgar Bao, Ricardo y González Martínez, José Luis

Positivismo y neopositivismo

por Pedro Karczmarczyk, UNLP-CONICET

Pedagogías de las diferencias

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado, Marcelo Cunha Bueno, Universidad Nacional de Cuyo

ANÁLISIS DEL ENSAYO ASTRADIANO EL MITO GAUCHO

por Roberto Mora Martínez, CIALC - UNAM

Complejidad e indisciplina

por por Enrique Del Percio

Una Filosofía Argentina en ciernes

por Hugo E. Biagini, Academia de Ciencias-Conicet

Ciencia platónica

por SEBASTIÁN REBELLATO

Arte y conocimiento, La Política del Arte

por Domingo Carlos Tulián (Universidad Nacional de Rosario)

Filosofía, política y alternativas

por Raúl H Dominguez UNSur (Bahía Blanca)

ACCIÓN CULTURAL PARA LA LIBERTAD: AUTONOMÍA Y RESPONSIBILIDAD

por Dra Prof.ra Gabriella Bianco, PhD, LTO

¿Cómo comprender el presente?

por Lic. Horacio Bernardo

¿Uruguay puede pensar por sí mismo?

por Lic. Horacio Bernardo

JORNADAS ANUALES DE FILOSOFÍA. UNIVERSIDAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES Y SOCIALES

por AA.VV.

De la historia de las ideas a la genealogía localizada de las prácticas

por Hernán Alejandro Cortés

¿Es posible el pensamiento Latinoamericano?

por Juan Bautista Libano

Dimensiones del pensamiento alternativo en Hugo Biagini:

por Marcelo Velarde Cañazares

Los filósofos tempranos en Latinoamérica: Juan Crisótomo Lafinur

por Ricardo San Esteban

AGUSTÍN GARCÍA CALVO: LA ACTUALIDAD DEL ANARQUISMO

por Marta Nogueroles Jové (Universidad Autónoma de Madrid)

Exclusión intelectual y desaparición de filosofías (Los condenados del saber)

por Julio Cabrera (Universidad de Brasilia)

Memoria, verdad, libertad y justicia en Walter Benjamin:

por Gabriella Bianco

Recordando al maestro

por Alejandro Serrano (filósofo nicaragüense)

REVISTAS FILOSÓFICAS INDEXADAS

por CECIES

Revistas Indexadas de Ciencias Sociales y Humanidades

por CECIES

ARTURO ARDAO Y LA HISTORIA DE CONCEPTOS

por Raquel García Bouzas (Instituto de Historia de las Ideas- Facultad de Derecho Udelar Montevideo)

Reportaje completo de Martín Kasañetz a Hugo Biagini

por Martín Kasañetz

El Siglo de Hugo Biagini

por Patrice Vermeren (Université Paris 8)

Dialéctica de la unidad y la diferencia: análisis de la propuesta de Joaquín Sánchez Macgrégor

por Dr. Roberto Mora Martínez (CIALC-UNAM)

LA CONTRACULTURA JUVENIL: DE LA EMANCIPACIÓN A LOS INDIGNADOS, comentario de Marcelo Velarde

por Marcelo Velarde Cañazares

Walter Benjamin: ¿hay que subir en la locomotora de la historia? Implicaciones para América Latina.

por Dr. Gabriella Bianco, PhD bgculture.gabriella@gmail.com

Juan Locke y la construcción del liberalismo político

por Hugo E. Biagini

La justicia sin condición y el horizonte de la humanidad*

por Patrice Vermeren (Universidad Paris 8)

La oscilación entre lógica y retórica en Lógica Viva

por Gabriel García (Universidad de Buenos Aires)

El estado (aburrido) actual de cierta “filosofía”

por Fernando Buen Abad Domínguez

Reseña de "La contracultura juvenil"

por Sirio López Velasco (FURG-Brasil)

Implosión del capitalismo y pensamiento alternativo latinoamericano (*)

por René Báez

El Discurso político de Juan Bautista Alberdi en la novela Peregrinación de Luz del Día.

por Mauro Scivoli (UNLa)

MEMORIAS DE LA UTOPÍA EN NUESTRA AMÉRICA[1]

por Horacio Cerutti-Guldberg (UNAM) [2]

Manuel Ugarte anduvo en los senderos del Ecuador (II)

por Por Daniel Kersffeld, especial para El Telégrafo

De pasiones metafísicas y éticas

por Gerardo Oviedo

Tiempo del mundo y tiempo de las víctimas

por Gerardo Oviedo

Martí, una hermenéutica radical desde el presente conosureño

por Gerardo Oviedo

Pequeña variación sobre un prólogo

por Gerardo Oviedo

En memoria al Profesor Félix Schwartzmann Turkenich (1913- 2014)

por Lucio Lucchesi

En busca de un diálogo

por Gregor Sauerwald

Filosofía chilena y su contexto latinoamericano

por Alex Ibarra Peña (Fundación Jorge Millas)

Presentación del libro: “El neuroliberalismo y la ética del más fuerte”

por Pablo Guadarrama González

HUGO BIAGINI Y SU PRODUCCIÓN INTELECTUAL

por Lucio Lucchesi (CECIES)

La necesidad de una nueva con-ciencia ética

por Pablo Salvat

Apostillas sobre drogas, prohibición y lumpenización política

por René Báez (Ex decano de Economía de la PUCE)

EL PERSONALISMO Y LA FILOSOFIA DE LA PRAXIS

por Gabriella Bianco

Desde el pos-modernismo a la pos-verdad

por Dr. Gabriella Bianco, PhD (UNESCO)

THE HUMANITIES AND THE HUMANISM OF THE FUTURE: Need of Sense, New Anthropology and New Ethics

por Gabriella Bianco (CECIES)

Luminosa presencia filosófica en Mendoza: Carlos Ludovico Ceriotto

por Clara Alicia Jalif de Bertranou (UNCuyo-Conicet)

/
/ /
/