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Proyecto: DICCIONARIO DEL PENSAMIENTO ALTERNATIVO II

A Priori Vital

por Gerardo Oviedo
 



  A priori vital: El “a priori vital” se inscribe en la crítica materialmente intencionada de los formalismos universalistas que abstraen “enérgicamente” la validez de las experiencias concretas y situadas que aportan nuestros mundos de vida latinoamericanos. Se trata de una categoría articuladora entre dos conceptos aportados separadamente por la filosofía de la liberación de Arturo Roig y Enrique Dussel, el “a priori antropológico” y la “comunidad de vida”, respectivamente. El “a priori vital” asumiría la intermediación entre el momento antropológico y el momento ético-originario en la determinación de los principios de una moralidad latinoamericana de emancipación. Su posición se atiene a los problemas de fundamentación de la ética. Para justificar este recorrido procederemos por indicar, en un primer paso, brevemente las posturas éticas básicas de Roig y Dussel, a fin de insertar y articular, en un segundo paso, nuestra categoría de referencia en esas dos poderosas tramas teóricas.
En su artículo “La conducta humana y la naturaleza”, recogido en Ética del poder y moralidad de la protesta, Arturo Roig concibe a la “moral de la emergencia”, propia de los pueblos latinoamericanos, como una “moral vivida”. Su carácter emergente no estriba en una construcción puramente intelectual, puesto que es fruto de experiencias culturales concretas que motivaron la praxis efectiva de los proyectos históricos de liberación latinoamericana. Antes que de un acto teórico, entonces, esa moral procede de la sensibilidad para los que luchan contra todas las formas de opresión, insiste Roig. La filosofía en todo caso recoge y decodifica las objetivaciones discursivas y simbólicas de las experiencias éticas y políticas que irrumpieron en el contexto de luchas históricas reales, nacionales, sociales, populares o clasistas. Bajo esta clave de reconstrucción crítico-filosófica, Arturo Roig ha estudiado abundantemente el movimiento histórico por el cual lo utópico-americano comenzó siendo para otros y luego devino, en un proceso conflictivo, para sí, de un modo reflexivo y afirmativo.
Es preciso notar que para Arturo Roig la “moral emergente” es uno de los modos de poner en juego el “a priori antropológico”, el que a su vez viene “empujado”, incitado por ese impulso o propensión común a todos los entes que es el “conato”. El “principio conativo” expresa universalmente dicha propensión de los entes en perseverar en su propio ser, si bien este fundamento es sólo un nivel de una estructura trascendental más profunda y amplia. En el escrito que tomamos como referencia, Arturo Roig se retrotrae hasta Diógenes Laercio con el fin de señalar que los estoicos y antes los cínicos sabían ya que el fundamento originario de la vida animal es poseerse a sí y propiciar el cuidado de sí, que no es mero instinto sino impulso de preservación y por tanto de pertenencia o apropiación. Esta idea de la “apropiación de sí mismo” presente en el reino de la naturaleza remite, en su transposición humana, al espacio originario del hogar y de la constitución del sí mismo socializado. Ese retorno a las lecciones de la antigüedad clásica permiten, según Roig, ir más allá de la indeterminación del conatus spinoziano, para advertir que “por encima” de ese a priori óntico se encuentra aquél “a priori biológico” que es la impulsión (hormé) de la auto-pertenencia del ente viviente. Con ello, el a priori antropológico admite como mínimo dos niveles, el conatus y la hormé.
En “Problemas hermenéuticos para una fundamentación de la ética”, Roig retoma una de sus tesis éticas centrales: que la moral emergente, antes que una construcción conceptual “desde arriba” –si se nos permite a nosotros el tópico-, se encuentra objetivada en los discursos cotidianos, en los discursos de protesta popular, en la literatura y hasta en la plástica, esto es, en las tradiciones culturales donde se expresan modos de resistencia a la opresión “desde abajo”. El impulso conativo no rige sólo como fundamento un en-sí, como un a priori ontológico, sino también como un fundamento para-sí. En ese nivel fáctico-trascendental se constituye como un a priori antropológico en relación a la alteridad y el reconocimiento, esto es, como estructura universal del reconocimiento recíproco. Aquí lo conativo se sublima en las máximas hegelianas de “tenerse a sí mismo como absolutamente valioso” y de “tener como valioso el conocerse a sí mismo”. El conato funciona ya siempre como una exigencia de dignidad humana, puesto que el perseverar ontológico en el ser tiene como implicancia antropológica un perseverar en el valor absoluto del sí mismo y de la alteridad del ser humano, del sujeto. Esta es la condición necesaria para superar las formas de auto y hetero-reconocimiento en los que la dignidad del otro resulte menoscabada, como en los casos de dominio económico o de sujeción sexista. Para ello se requiere del “duro trabajo” de la subjetividad contra la objetividad, y de lo emergente y naciente, natura naturans, contra lo inerte, natura naturata. Pero si la dignidad se instituye en idea regulativa de la moral emergente como su pretensión de universalidad última, lo es en estado de necesidad fáctica y no de mera intuición, lo que le infunde una dimensión política concreta. El legado ético de Martí testimonia esa faz militante de la moral emergente. En su reconstrucción filosófica de la moral emergente, Roig establece un núcleo formado por cuatro principios hermenéuticos orientadores o “principios de interpretación” que permiten fundamentar la praxis orientada por la idea regulativa de la “dignidad humana”, del hombre como fin en sí mismo absoluto. Se trata 1) del principio de perseverancia en el ser o principio conativo (a-priori ontológico), procedente de Spinoza; 2) del principio de auto y heteroreconocimiento (a-priori antropológico) tomado de Hegel; 3) del principio de la naturaleza intrínseca del valor del ser humano (a-priori ético-axiológico) abrevado en Kant y Marx; y 4) del principio del “duro trabajo” de la subjetividad o de la emergencia de los oprimidos (a-priori ético-político), inspirado en Sófocles y en Shakespeare, vale decir, en la tragedia. Con ello vemos que Arturo Roig postula una serie jerárquica de niveles de constitución empírico-trascendental del sujeto, en grados que llevan de lo ontológico y lo antropológico hasta lo ético-axiológico y ético-político.
Obsérvese que en este círculo de fundamentos Roig no incluye la hormé o a priori biológico tratados en el anterior artículo referido. Nos permitiríamos señalar, a propósito de ello, que la hormé es expresión parcial de lo que gustamos denominar el a priori vital, esto es, el principio de lo biológico mediado y comprendido en los principios ontológico y antropológico, o si se quiere, de la corporalidad mediada por la actividad práctica socialmente autorreproductiva. Tendemos a pensar al “a priori vital” como un nivel originario, óntico-ontológico a la vez que antropológico, que puede incorporarse a la serie introducida por Arturo Roig. Dada su inscripción doble, óntico-ontológica y antropológica, el a priori vital puede hacerse interceder como una mediación originaria entre el a priori ontológico y el a priori antropológico, vale decir, sumando un nivel empírico-trascendental más a los ya previstos por Roig. Reconociendo con ello el fundamento de la hormé que él propio Roig sugiriera. En este punto es que creemos pertinente tender un puente hacia la ética dusseliana, cuyos rudimentos, por razones de espacio, los abrevamos de la voluminosa Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y la Exclusión.
A nuestro juicio, la viga maestra de la arquitectónica filosófica dusseliana es su afirmación de que ella consiste en una ética de la vida. Que Roig conciba a su “moral emergente” como una moral vivida y que Dussel defina a su ética como una ética de la vida nos parece un punto de contacto sustancial entre ambos proyectos filosóficos. Sabemos que en el ideal de la liberación latinoamericana reside su horizonte último y común, pero también que sus trayectorias conceptuales y aún sus estrategias retórico-ideológicas se separan en numerosos aspectos. En el caso de Dussel, se trata de una perspectiva “vitalista” y “humanista” en un sentido que excede su adscripción a determinadas corrientes filosóficas y sus respectivos “-ismos”. Se trata de actitudes ontológicas fundamentales y últimas en la comprensión del ser. En Fundamentación de la ética y filosofía de la liberación Dussel no rehusado calificar a Marx de “vitalista romántico” en este radical y legítimo sentido.  Si la “vida humana” como tal es el núcleo teórico que identifica el contenido sustancial o “momento material” de toda ética, su donación fáctico-trascendental conforma el suelo universal de posibilidad de la verdad práctica. También el sentido esencial del proyecto de la Ética de la Liberación Latinoamericana estriba en la afirmación de la dignidad negada de la vida de la víctima, del oprimido o del excluido. Con ello define tanto su orientación axiológica fundamental, previa a la pretensión de la argumentación racional que sólo puede servirle de medio, como su proyecto en la praxis histórica. Dussel considera que el principio universal ético de la obligación de producir, reproducir y desarrollar la vida humana concreta de cada sujeto ético en comunidad, es un fundamento antropológico universal e intraspasable. La universalidad de este principio se realiza a través de las culturas y las motiva por dentro, inmanentemente, lo mismo que a los valores o a las diversas maneras de cumplir los ideales de la “vida buena”. Si las culturas son modos particulares de vida movidos por el principio universal de la vida humana de cada sujeto en comunidad, desde dentro, piensa Dussel, entonces toda norma, acción, microestructura, institución o eticidad cultural tienen siempre y necesariamente como “contenido último” alguna instancia de la producción, reproducción y desarrollo de la vida humana concreta. Ésta tesis antropológico-trascendental se nos presenta como una de las posiciones filosóficas fundamentales de la Ética de la Liberación, y será la base desde la cual confrontará las abstracciones y falacias de las éticas discursivas, paradigmáticamente en Karl Otto Apel.
El criterio material universal de la ética de la liberación parte de la premisa de que el ser humano accede a la realidad que enfrenta cotidianamente desde el ámbito de su propia vida. La vida humana, principio de principios, ni es un fin ni es un mero horizonte mundano-ontológico sino más bien el “modo de realidad” del sujeto ético, constitutivamente y desde ya siempre. Esta expresión, modo de realidad (que es más que mero “modo de producción” aunque lo incluye) se nos aparece como el nudo fundamental de la antropología filosófica y “vitalista” de Dussel, que comprende la experiencia humana siempre y necesariamente como aquello que de alguna manera se recorta del medio o ámbito primario que constituye nuestro entorno como conducente a la vida del sujeto ético. Es sabido que esta radicalización ontológica del materialismo ético encuentra su más decisiva fuente teórica de inspiración en la filosofía juvenil de Karl Marx. Es menester notar, a propósito de ello, que aquí también hay un nexo de parentezco con la Etica emergente de Arturo Roig. Por su parte, Enrique Dussel aprecia como acontecimiento decisivo que el joven Marx, ante Hegel, intente recuperar lo “real” en cuanto real-humano y por tanto lo “material” en un sentido antropológico fuerte y ampliado, transformado. Ese realismo activo, que había sido perdido por el dualismo moderno de Descartes a Kant, se muestra arraigado a la corporalidad viviente en su nudo estado de necesidad. Claro que Roig dirá: la dignidad es necesidad de necesidades. Pero Dussel asume el principio de la universalidad de la “actividad vital” (Lebenstätigkeit) en cuanto vida productiva genérica y “vida que produce vida”. Con ello la ética puede fundarse sobre la categoría de “comunidad de vida” (Lebensgemeinschaft). Desde esta base antropológica Dussel sostiene que el sujeto que actúa humanamente siempre y necesariamente tiene como contenido de su acto alguna mediación para la producción, reproducción o desarrollo autorresponsable de la vida de cada sujeto humano en una comunidad de vida, como cumplimiento material de las necesidades de su corporalidad cultural y teniendo por referencia última a toda la humanidad. Esto último debe admitirse como criterio material que es al mismo tiempo, nos dice Dussel, un criterio de verdad práctica y teórica. En este punto es posible hablar, según propone Dussel, de una razón no sólo práctico-material sino ético-originaria. Insiste para ello en que la eticidad cultural particular es un modo de concretar la vida humana en general, en tanto ésta se conforma por dentro respecto de la universal necesidad de producir, reproducir y desarrollar, genéricamente, “toda la humanidad y siempre.” El ámbito de la vida del sujeto ético se corresponde con la razón ético-originaria, asumida con el Otro, formadora de juicios normativos de verdad práctica y de sus categorías morales. En el nivel de los mundos culturales de la vida opera la razón hermenéutico-ontológica, formadora de juicios normativos y de valores. Y en el horizonte de los medios-fines opera la razón instrumental, estratégica y científica, formadora de juicios de hecho y regida por la eficacia. Aquí advertimos que Dussel reintroduce en la lógica del discurso una jerarquía epistemológica correlativa a una anterior y fundamental jerarquía antropológica trascendental.
En su acontecer fundamental, la vida humana se halla bajo la esfera de su propia responsabilidad, esto es, de una suerte de autorresponsabilidad trascendental originada en la condición humana misma. Según Dussel, lo propio y exclusivo del modo de realidad de la vida humana es el tenerse bajo su propia responsabilidad. El sujeto humano es el único ser viviente responsable de sí mismo y de su especie o existencia genérica, por lo que su realidad es la única vida que se vive éticamente. Con ello, piensa Dussel, la eticidad de la vida humana reside en la autorresponsabilidad sobre su propia permanencia en vida. Perseverar en el ser es también permanecer de frente a la exigencia de reproducir la vida humana con dignidad y responsabilidad. Con lo que Dussel presupone ya la validez de lo que Roig deslinda en los a priori ontológico, antropológico y axiológico. Desde el punto de vista del marco antropológico-trascendental de la autoreproducción histórica de la especie, o dicho histórico-intelectualmente, desde el pensamiento juvenil de Marx reelaborado por Dussel, se hace suficientemente visible que el viviente humano se constituye como sujeto al tiempo que se halla sub-yecto, que es un yo arrojado “debajo”, previo a la reflexión sobre sí mismo, pero también a los momentos de la auto-organización vital o autorregulación social sistémica. Ser sub-yecto, dice Dussel, significa exactamente que mi propio ser, que es nuestro ser, mi vida que es nuestra vida, se me entrega y se nos entrega a mí mismo y a nosotros desde la co-responsabilidad solidaria antropológico-trascendental en carácter de un deber ser, y esto de manera necesaria y simultánea. En este plano regulativo de la auto-responsabilidad genérica de la especie sobre su propia condición humana, de su dignidad absoluta imprescriptible, podemos conectar el “a priori vital”. Ello si se admite como momento co-originario conceptualmente pertinente, o cuando menos, nominativamente visible. La imagen que proponemos es que el “a priori vital” arraiga en el “a priori ontológico” y rodea al “a priori antropológico” a la vez que co-determina a la razón originaria tal como la comprende Dussel. Porque el “a priori vital” concierne al marco antropológico-trascendental donde acontece la reproducción histórica material y simbólica de la especie humana a través del trabajo y el lenguaje. Por lo tanto el a priori vital es anterior a toda racionalidad epistémica y se abre en el nivel de la razón ético-originaria. Puede iluminar la zona de intersección entre el mundo de la vida intersubjetivo y la esencia genérica de la especie. El “a priori vital” secunda la serie jerárquica de los a priori propuestos por Roig, en tanto quedan comprendidos y fundan a su vez lo que Dussel denomina la “comunidad de vida”. En resumidas cuentas, podemos establecer cinco a priori en una cadena de integración ascendente que llevaría desde el punto fundante de la pura vida fácticamente dada hasta la condición genéricamente autoafirmativa de la comunidad de sujetos éticos en tanto seres de una comunidad de vida. Tendríamos por tanto la siguiente progresión espiral en los principios constituyentes o condiciones fáctico-trascendentales de toda comunidad humana de vida: el a priori ontológico, el a priori vital, el a priori antropológico, el a priori ético-axiológico y el a priori ético-político. 
Un pensamiento alternativo, que lo es necesariamente de la liberación latinoamericana, puede hallar en la responsabilidad incondicionada frente a la dignidad de la vida humana el fundamento absoluto no dogmático al que solo cabría renunciar al precio de la ignominia y la derrota. La ignominia, cuando la expoliación y la exclusión de las mayorías de nuestros pueblos constituyen una afrenta a la universal e irrestricta condición humana, al tiempo que un acta de acusación contra los poderes hegemónicos imperiales, globales y locales. La derrota, si es que asumimos que Nuestra América debe renunciar a la promesa utópica de llegar a ser, el día escatológico terrenal de la justicia solidaria, una de las tierras prometidas para la realización secular y profana del Bien, la verdad y la belleza.
 
Fuentes:
Dussel, Enrique, Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y la Exclusión, México, Trotta-UNAM, 1998.
Dussel, Enrique, Fundamentación de la ética y filosofía de la liberación, México, Siglo XXI, 1992.
Roig, Arturo, Ética del poder y moralidad de la protesta. La moral latinoamericana de la emergencia, Mendoza, 1998.

 

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Tragedia Americana

por Gerardo Oviedo UBA-UNLP

Vitalidad

por Gerardo Oviedo UBA-UNLP

Pensamiento Heterológico

por Jorge Brower, Universidad de Santiago de Chile

Geo-epistemología

por Claudio Canaparo, University of Exeter

Estado de Bienestar

por Cerdá, Juan Manuel, CONICET - UNQ

Macedonismo

por Horacio Eduardo Ruiz

Garantismo

por Marisa Miranda, Gustavo Vallejo (CONICET)

Educabilidad

por Clara Inés Stramiello (UCA –UNLA)

A Priori Vital

por Gerardo Oviedo

Recursos naturales

por Marina Lanfranco Vázquez (CIC) y Marisa Miranda (CONICET)

Superposiciones Culturales

por Fernan Gustavo Carreras (UNSE y UNT)

Educación alternativa

por Mariana Alvarado (CONICET)

Ecofeminismo

por Celina A. Lértora Mendoza, Conicet-FEPAI, USAL

Existencialismo Latinoamericano

por Marcelo Velarde Cañazares, Paris VIII

Desarrollo sustentable

por Marina Laura Lanfranco Vázquez (CIC) y Marisa Adriana Miranda (CONICET)

Hora Americana

por Hugo E. Biagini, CONICET, Academia de Ciencias

Teoría del Caos

por Fernando Vilardo, UBA

Conservacionismo

por Adrian Monjeau y Herminia Solari, Universidad de Mar del Plata

Políticas Identitarias

por María Luisa Rubinelli, Universidad de Jujuy

Crecimiento sostenido

por Felipe Livitsanos, UBA

Crítica

por Pedro Karczmarczyk, Conicet UNLP

Inmigrante argentino

por Graciela Hayes, Universidad de Rosario

Indocumentado

por Graciela Hayes, Universidad de Rosario

Resiliencia

por Horacio Eduardo Ruiz, UBA

Filosofía antihegemónica

por Álvaro B. Márquez-Fernández, Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos, Universidad del Zulia

Subalterno

por Rafael Ojeda

Panfleto Politíco

por Natalia Paula Fanduzzi, Universidad Nacional de Sur

Revistas

por Noemí M. Girbal-Blacha (CONICET)

Integracentrismo

por Jorge Rueda (Universidad de Santiago de Chile)

Género

por Alejandra de Arce (UNQ)

Unidad Latinoamericana

por Carlos Pérez Zavala (Universidad de Río Cuarto)

Poder simbólico

por Noemí M. Girbal-Blacha (CONICET)

Gestión Participativa de las Diversidades

por Ricardo Romero: Instituto Nacional contra la Discriminación.

Chacarero

por José Muzlera Klappenbach (UNQ)

Ambientalismo

por Marina Laura Lanfranco Vazquez (CIC)

Ecumenismo Latinoamericano

por María Teresa Brachetta

Acción directa

por Julián Rebón (UBA)

Agricultura Familiar

por José Muzlera Klappenbach (UNQ)

JUSTICIA EMANCIPADORA

por Zulay C. Díaz Montiel (Universidad del Zulia)

Sanitarismo

por Norma Sánchez (UBA)

Concientización

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Eticidad

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Laicismo

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

No violencia

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Pluralismo

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Infancia

por Germán S. M. Torres (UNQ)

Territorio Libre

por Hugo E. Biagini, CONICET, Academia de Ciencias

Antilenguaje

por Patricia Vallejos LLobet (Universidad Nacional del Sur)

Antisemiología

por Jorge Brower Beltramin (Universidad de Santiago de Chile)

Contrahegemonía

por Francisco Hidalgo Flor (Universidad Central del Ecuador)

Neopopulismo

por Roberto Follari (Univ. Nacional de Cuyo)

Fiestas Míticas

por Claudia Bonicelli (UGNS)

Filosofar Latinoamericano

por Hugo Biagini (CONICET, Academia de Ciencias)

Autogestión

por Antonio Colomer Viadel, FADE UPV, INAUCO.

Discurso

por Carolina E. López, Universidad Nacional del Sur

Filosofía ambiental

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

Filosofía ambiental argentina

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

El Concepto Crítico de la Política

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

La Crisis de la Política y la Pospolítica

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

Comunidad de Cuestionamiento

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Filosofía con niños

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Experiencia de pensamiento

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado (CONICET)

Ciudadanía holística

por Ana Irene Méndez

Arte relacional

por Ferrari, Ludmila (Universidad Javeriana de Colombia)

Estudios Visuales

por Marta Cabrera, Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá-Colombia)

Sincretismo

por María Luisa Rubinelli, Universidad Nacional de Jujuy

Política Cultural

por Arturo Chavolla, Universidad de Guadalajara

Troskismo Argentino

por Daniel de Lucia, Instituto del Profesorado Joaquín V. Gonzalez

Desarrollo sostenido

por Juan Kornblihtt, CEICS

Descentralización educativa

por Romina De Luca, CEICS

Justicia distributiva

por Gerardo Baladrón, CEICS

Justicia internacional

por Germán Suárez, CEICS

Universalismo contextualista

por Gregor Sauerwald, Universidades de Ciencias de Münster y Católica de Montevideo

Movilidad social

por Marina Kabat, CEICS

Participación política

por Liliana Giorgis, UNCU

Salto cualitativo

por Fabián Harari, CEICS

Salud reproductiva

por Rosana López Rodríguez, CEICS

Subversión

por Stella Grenat, CEICS

Liberación (Filosofía)

por Cristina Liendo, UNC

Literaturas heterogéneas

por Graciela Maglia, Universidad Javeriana

Neozapatismo

por René Báez, Pontificia Universidad Católica, Ecuador

Memoria sonora

por Analía Lutowicz y Alejandro Herrero, Universidad Nacional de Lanús

Pedagogías de las diferencias

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado, Marcelo Cunha Bueno, Universidad Nacional de Cuyo

Autodidaxis

por Dante Aimino, UNCo

Universidad Trashumante

por Juan Carlos Suárez, Universidad Nacional de Lanús

Legitimación

por Carlos Javier Pretti, CONICET

Abuelidad

por Hugo E. Biagini, Academia de Ciencias-Conicet

Convivencia

por Buatu Batubenge Omer, Adriana Mancilla Margalli y Benjamín Panduro Muñoz

Derecho alternativo

por Carlos Ponce de León UNCo

Transversalidad

por Maria Beatriz Quintana, UNJu.

Recursos hídricos

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Agriculturalización

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Formación Nacional

por Fabio Luis, Universidad de San Pablo

Contrahegemonía Nuestramericana

por Claudio Gallegos CONICET/ Universidad Nacional del Sur

Alteridad americana / Otredad americana

por Rafael Ojeda

Derechos Sociales

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

Adolescencia

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

YUNTA

por Jorge Rueda C. (Universidad de Santiago de Chile)

Nosotros

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Humor

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Mártir

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

GIRO DESCOLONIAL

por Alejandro De Oto

PENSAMIENTO DESCOLONIAL/DECOLONIAL[1]

por Alejandro De Oto

Justicialismo

por Eduardo J. Vior (Universidad de Foz de Iguazú, Brasil)

Republicanismo

por Hugo E. Biagini (Academia de Ciencias)

Malestar en la cultura

por Mario Orozco Guzmán y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo)

Movilización

por David Pavón Cuéllar (UMSNH) y José Manuel Sabucedo (USC)

Fuerzas Morales

por Susana Raquel Barbosa (Conicet, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires)

Inconsciente

por Ian Parker (Universidad Metropolitana de Manchester) y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana)

Georgismo

por Daniel De Lucia (Instituto Profesorado Joaquín V. González)

GAMBETA

por Di Giano, Roberto; Massarino, Marcelo; Ponisio, Julián; (Universidad de Buenos Aires)

Del principio de la igualdad

por Norman Palma (Univ. París)

Emergencia

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

La imaginación

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Transdisciplina

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM) Alejandra Ruiz Trujillo (Posgrado-UNAM)

Incertidumbre

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Reapropiación

por Brenda Tovar García

Razón ensayística.

por Janusz Wojcieszak (Universidad de Varsovia)

Ética ambiental

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

El Logos (Pensamiento-Lenguaje) alternativo: El “Che” Suramericano

por Ricardo Nicolon

Memoria individual y colectiva

por Fernando Aínsa (Escritor y ensayista)

Ilustración Americana

por Rafael Ojeda

Sindicalismo de bases como alternativa frente a la burocracia

por Antonio Salgado

Desprejuicio

por Lucía Alicia Aguerre (UBA - CONICET)

Turismo social

por Erica Schenkel (CONICET - UNS)

Turismo alternativo

por Canoni Juan Pablo (UNS) y Schenkel Erica (CONICET - UNS)

Analogía

por Gerardo Oviedo, UBA-UNC-UCES

CIUDADANÍA AMBIENTAL

por Daniel Eduardo Gutiérrez

Compañero

por Ofelia Jany

Ecofeminismo latinoamericano

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

Liberalismo latinoamericano

por Diego Alejandro Fernández Peychaux

Colonialidad

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Sujeto criollo

por RAFAEL OJEDA

Economía Solidaria

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Colonialismo Interno

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Tribus urbanas

por Carlos Junquera Rubio

Evaluación educativa

por JUAN VICENTE ORTIZ FRANCO (Fundación Universitaria Los Libertadores)

CHAMPURRIA/CHAMPURRIADO

por Jorge Rueda Castro (Universidad de Santiago de Chile)

Onomantitesis

por Paolo Galassi (Università di Bologna)

Emancipación

por Elena Torre

Antagonismo

por Agustín Artese

Violencia marginal

por Florencia Prego

Extractivismo

por Andrea Cardoso (UBA-UNAJ)

Represor/a

por Analía Goldentul (IEALC/CONICET)

Integración Latinoamericana

por Juan Manuel Karg

Intelectual Latinoamericano

por Silvia E. Romagnolo

Pensamiento fronterizo

por Jung Eun Lee(UBA)

Investigación comunitaria intercultural

por Sebastián Levalle

Relativismo Cultural

por Rodrigo A. Gómez Tortosa

Mula

por María Cecilia Sánchez

Territorio

por Javier Eduardo Serrano Besil

Refugiado

por Laura Lopresti (UBA)

Campesinado

por Vannessa Morales Castro

Turismo rural comunitario

por Florencia Lance

Experimentalismo plástico latinoamericano

por Ana Beatriz Villar

Educatividad

por Osvaldo Concha

UNIVERSIDAD INTERCULTURAL

por Ana Paola Miyagusuku Miyasato

Curaduría en la periferia

por Elizabeth Hernández López, y Roberto Sanz Bustillo (UNAM, México)

Comunidad

por AA.VV.

Utopismo

por Mauro Leandro Asnes (UNS)

Insurrección

por María Eugenia Chedrese (UNS)

Ciencia

por Nora Ftulis (UNS)

Retórica

por Pablo Maximiliano Pellejero (UNS)

Exteriorismo

por Sergio Raimondi (UNS)

Nuevo Hombre

por Marina P. Verdini Aguilar (CEINA/UNS/CONICET)

FRACTURA

por Paolo Galassi (CEINA/CONICET/UNS)

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