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Proyecto: DICCIONARIO DEL PENSAMIENTO ALTERNATIVO II

Autogestión

por Antonio Colomer Viadel, FADE UPV, INAUCO.
 


Esbozo histórico

Desde el principio de la historia humana, un espíritu de necesaria solidaridad movía a las tribus y comunidades primitivas, ya que la salvación de la especie estaba por encima de la del individuo. La comunidad actuaba como una entidad integrada por lazos irrompibles, y cooperaba en una obra común. El principio de cooperación es una de las claves de la evolución, que sólo una lectura distorsionada de Darwin ha querido ignorar. Esta cooperación implica, además, un compromiso de acción de todos sus miembros. Ninguno es ajeno a la responsabilidad de la construcción del ser social colectivo. La antropología reciente ha establecido en el principio de reciprocidad el nacimiento de los valores sociales, y en el entrecruzamiento de donaciones recíprocas el mecanismo económico y social de estas comunidades. Estructura comunitaria y reciprocidad se condicionan mutuamente e implican, a la vez, diversas modalidades de autogobierno y de gestión por sí mismos de la producción y servicios de la comunidad, sin intermediarios: autogestión.

La revolución demográfica y la concentración urbana que hace emerger la autoridad coactiva y el Estado, y el secuestro de esta doble capacidad de autogobierno y autogestión, bajo el control de sucesivas castas dominantes, que fuerzan a la obediencia política y al trabajo sometido, no hace olvidar aquella impronta antropológica; e incluso en las sociedades más autoritarias hay alzamientos y revueltas para reivindicar el gobierno directo, sin delegados ni autocracias dominantes, y el trabajo libre en cooperación voluntaria, sin amos ni explotadores. A lo largo de los siglos han sobrevivido estructuras comunitarias de autogobierno y formas de trabajo en común, incluso en entornos hostiles. Las formas de este comunitarismo han sido muy variadas, pero constantes en todas las civilizaciones.

Un fenómeno de origen europeo, que nace vinculado a la revolución industrial del siglo XIX, pero que tiene indudables raíces comunales, es el cooperativismo, de extensión universal. En los primeros movimientos socialistas y anarquistas existió la pretensión de trasladar a las leyes sociales algunos mecanismos y leyes de la biología, para establecer un carácter científico del socialismo, y que la funcionalidad de las relaciones sociales se impusiera sobre todas las formas de dominación y jerarquía. A partir del concepto de información generalizada, uno de los más notables biólogos de la conducta contemporáneos, H. Laborit, ha realizado, sobre bases experimentales, una valiosa analogía entre el organismo humano y las sociedades humanas, contraponiendo el manejo difusor de la información con la finalidad liberadora de la autogestión, y el manejo excluyente de la información en las distintas etapas autoritarias. “El organismo humano está autogestionado”. El sistema nervioso no es la clase dominante, sino únicamente el intermediario capaz de conocer las variaciones que se producen en el entorno, con el fin de actuar después sobre ese entorno, para la mayor supervivencia del conjunto orgánico. Este sistema no decide por el conjunto orgánico, sino que expresa por ese conjunto la decisión de comportamiento necesaria para la búsqueda del bienestar y la huida de lo desagradable. En una analogía sociológica, debemos colocarnos a nivel del más grande conjunto, es decir, la especie y su entorno, el planeta. Es ella la que debe autogestionarse para asegurar su supervivencia.

Ninguna centralización de la decisión es aceptable. Los organismos centrales sólo deben tener el papel de informar al conjunto sobre el contexto interior y exterior. Toda ocultación de información en beneficio de los líderes, todo defecto de difusión de esta información al conjunto nacional, toda insuficiencia de la generalización cultural….y, sobre todo, toda información dirigida de arriba abajo, de instancias de decisión hacia la base, no puede conseguir la autogestión del conjunto nacional, sino una pseudo-democracia, o un sistema burocrático. Ningún individuo o grupo de individuos está autorizado a decidir sobre la felicidad del conjunto, y si invocan la ignorancia de la masa para decidir en su lugar, es porque ellos han cumplido mal su papel de difusión de los que hemos llamado información generalizada, habiéndose limitado, lo más a menudo, a la difusión de información especializada, profesional, aquella exigida por el crecimiento, el beneficio y el mantenimiento de su dominación.

Los ideales democráticos nacientes están también vinculados a ese ejercicio directo por los titulares de la soberanía, sin intermediarios, representantes o delegados. Esta es la idea central de Rousseau: que una vez traicionados por la burguesía revolucionaria que asegura el régimen liberal constitucional en su beneficio, va a ser reivindicado por pensadores sociales vinculados al movimiento obrero como Proudhon, Cabet, Bakunin, Kropotkin, etc. El movimiento anarquista, en sus formulaciones libertarias y anarcosindicalistas de finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, se identificará con el núcleo social de la comuna autogestionaria, y también la estructura federativa de los sindicatos para organizar la producción y la distribución por los mismos trabajadores.

Decálogo de la autogestión

Uno de los esfuerzos teóricos más interesantes desde este origen libertario es el realizado en nuestros días por Abrahán Guillén, que, en su monumental trilogía económica, revisa las categorías fundamentales del pensamiento económico clásico.

Un resumen esquemático de sus ideas se encuentra en su Decálogo de la autogestión. 1) Autogestión: no delegar el poder popular; 2) armonía en las iniciativas: unir el todo y las partes en un socialismo federativo; 3) federación de los organismos autogestionarios: el socialismo no debe ser caótico, sino unidad coherente del todo y sus partes, de la región y la nación; 4) acción directa: anti-capitalismo, anti-burocratismo, para que el pueblo sea sujeto activo de la historia, mediante la democracia directa; 5) autodefensa coordinada: frente a la burocracia totalitaria y a la burguesía imperialista, defensa de la libertad y el socialismo autogestionario, difundido mediante la propaganda por los hechos, no con actitudes retóricas; 6) cooperación en el campo y autogestión en la ciudad: la agricultura se presta a una empresa autogestionaria, cuyo modelo puede ser el complejo agroindustrial cooperativo; en la ciudad, las industrias y los servicios deben ser autogestionados, pero sus consejos de administración han de estar constituidos por productores directos, sin ninguna mediación de clases dirigentes; 7) sindicalización de la producción; 8) todo el Poder a las asambleas: nadie debe decidir por el pueblo ni usurpar sus funciones por el profesionalismo en la política; la delegación de poderes no deberá ser permanente; sino en personas delegadas, no burocratizadas, elegibles y revocables por las asambleas; 9) no delegar la política: nada de partidos, vanguardias, elites, dirigentes, conductores, pues el burocratismo soviético ha matado la espontaneidad de las masas, su capacidad creativa, su acción revolucionaria, hasta convertirlo en un pueblo pasivo: dócil instrumento de las elites del Poder; 10) socialización y no racionalización de la riqueza: pasar el papel protagónico de la historia a los sindicatos, la cooperativas, las sociedades locales autogestoras, los organismos populares, los mutualistas, las asociaciones de todo tipo, las auto-administraciones o autogobiernos locales, comarcales, regionales y al co-gobierno federal, nacional, continental o mundial.

Así pues, en la sociedad libertaria, basada en la economía autogestionaria, el común denominador de la infraestructura económica y de la superestructura política, es la libertad: 1) socialismo libertario de mercado, sin planificación centralizada o burocrática, autorregulando la producción, la distribución, el intercambio y el consumo, a la manera como funcionaron las colectividades españolas durante la revolución de 1936-39; 2) libre competencia económica entre productores colectivos o cooperativos, sin especuladores o mercaderes, a fin de que el consumidor se decida siempre por lo mejor y más barato, de modo que el mercado autogestionario se autorregule sin intervención de onerosos y totalitarios burócratas, como sucede en regímenes de socialismo de Estado; 3) libre disposición por los trabajadores de los productos de su trabajo para llevarlos al mercado, sin entregarlos a intermediarios improductivos o parasitarios, o al estado constituido en patrón o comerciante único; 4) libertad de circulación de todos los bienes y servicios producidos, ya que sin ella no hay libertad de las personas que, bajo un Estado totalitario, son nacionalizadas como objetos económicos o súbditos pasivos; 5) libertad de pensamiento, prensa, palabra, manifestación y reunión, de cátedra, de información, para que la sociedad no sea manipulada por grupos corporativos o por el Estado totalitario; 6) garantía plena de los derechos humanos y de las libertades esenciales del hombre, en base a garantizar la libertad económica y la libertad política mediante la propiedad social de los medios de producción y de cambios; 7) libertad para todos, pero garantizada por una elevada productividad del trabajo asociado.

La experiencia yugoslava

Una de las exigencias históricas más interesantes por su duración y amplitud ha sido la de Yugoslavia. Toda una dramática paradoja histórica vista desde los acontecimientos más recientes. Después de las experiencias de las colectividades libertarias durante la guerra civil española, ha sido uno de los laboratorios sociales de la Autogestión más valiosos, ya que ha comprendido la autogestión obrera económica y el autogobierno ciudadano desde la comuna, a partir de la regulación constitucional. Se ha dicho que a la hora de establecer este modelo se tuvo presente la influencia de la Comuna de París, de 1870, y los consejos obreros alemanes del final de la I Guerra Mundial. No cabe duda de la influencia de las colectividades libertarias, tanto por la presencia de numerosos yugoslavos en las Brigadas Internacionales como por algunas expresiones libertarias recogidas en los documentos fundacionales. Al finalizar la II Guerra Mundial el gobierno comunista de Belgrado estataliza la propiedad, de acuerdo con el modelo soviético, y sólo ocho años más tarde, por la ley constitucional de 13 de enero de 1953, cambia radicalmente de sistema. Las causas de este giro profundo se debe al malestar de campesinos y obreros ante el sistema burocrático de la economía, a la ineficacia del mismo, y a la ruptura con la Unión Soviética, por la falta de apoyo de esta. La nueva constitución yugoslava responde a los siguientes principios: a) La propiedad social de los medios de producción; b) la autogestión de los trabajadores en la economía; c) el autogobierno del pueblo trabajador en la comuna, la ciudad y el distrito, base de la organización social y política del pueblo; d) la Autogestión social de los servicios (escuelas, hospitales….) por usuarios y trabajadores.

En el preámbulo de la constitución se decía: “La comuna es la organización político-territorial elemental del pueblo trabajador; es también la comunidad socio-económica de base de los habitantes de ese territorio”. “La comuna será así el crisol en donde se reconciliarán y disolverán los viejos antagonismos que dividían al hombre y a la sociedad y en el que se irán elaborando nuevas relaciones cada vez más libertarias en el seno de un socialismo auténtico. En ese momento, se podrá hablar legítimamente de una síntesis comunal que reconciliará al hombre en cuanto ciudadano, productor y consumidor”. La estructura política establece en cada comuna un comité popular, con funciones legislativas y ejecutivas, compuesto de dos Asambleas: el consejo comunal, compuesto por entre quince y veinte miembros, elegidos por sufragio directo; y el consejo de productores, también entre quince y veinte trabajadores, elegidos entre los empleados, obreros y agricultores de la comuna. Se elige un Presidente del Comité Popular, entre los miembros de ambos consejos. Se establecen comisiones de trabajo especializadas. Existen instituciones de democracia directa, correctoras. Las competencias de la Comuna, en el plano de la organización político-territorial son las propias de un municipio. En cuanto a las socioeconómicas: decide sobre nuevas inversiones y nuevas industrias; nombra a directores de empresas y ejerce controles sobre empresas en el plano sanitario y de legislación laboral; tiene también la gestión social en el campo de la educación, la cultura, sanidad y vivienda.

En cuanto a la autogestión obrera, nace con la ley de 30 de junio de 1950, sobre consejos obreros, que establece éstos en empresas de más de treinta trabajadores. El consejo obrero, elegido por dos años, y compuesto por entre quince y ciento veinte miembros, según el tamaño de la empresa, tiene las decisiones de gestión, elige y releva al comité de gestión de la empresa, aprueba los planes de empresa. En 1957, se legisló el referéndum de empresa, pudiéndose recurrir a él si lo pide un tercio de los trabajadores, o el comité obrero. Por ley de 1951 se suprime la planificación económica centralizada, y los planes sociales son propuestos por las bases o por orientaciones de las autoridades nacionales. Desde 1955 se establece la intervención de usuarios y consumidores en el control de empresas comerciales y de servicios. A mediados de los años sesenta, además de constatar que el crecimiento anual sostenido del PIB había sido del 10%, se observa como consecuencia del sistema la lucha contra el despilfarro, el aumento de la productividad, la reducción de efectivos en la empresa, etc…, pero también algunos inconvenientes: economicismo de las empresas, excesivo reparto individual de beneficios, prácticas inmorales de mercado, excesiva reducción de plantillas. De ahí la necesidad de controles legales desde órganos de la comuna, el distrito o la Federación. Pero el balance era altamente positivo. Todo el sistema está transversalmente influido por la presencia de la Liga de los comunistas y ciertas tendencias oligárquicas, que apuntan al fenómeno de la nueva clase, enunciado por Djilas. Los dos grandes doctrinarios del sistema fueron, en el plano social y económico, Edward Kardelj, y en el plano constitucional, Djorjevich. El liderazgo político correspondió al Mariscal Tito, croata, héroe de la resistencia contra los nazis, que convirtió a un conjunto de pueblos balcánicos con encontradas enemistades históricas, en un Estado federal respetado, unido y conviviendo en paz durante más de 40 años, alcanzando uno de los desarrollos relativos más altos del planeta. ¡Qué enorme responsabilidad la de aquellos países europeos que han ayudado con su apoyo a nacionalismos fanáticos a destruir esta obra, desintegrar este país y provocar las terribles guerras civiles de los últimos años!

Otras experiencias

En un ámbito de Estado-nacional, la influencia de este modelo se reflejó en los de la Argelia independiente para regular el cooperativismo agrario y los comités obreros, mediante los Decretos de marzo de 1963. Una mención especial merecen los kibbutz de Israel: en principio, cooperativas agrícolas y agro-industriales, más tarde también industriales, pero que eran en su origen comunidades integrales con un uso común de los bienes, educación socializada de los hijos, y un régimen rotatorio e igualitario de desempeño de tareas. Pensadores como Martin Buber inspiraron la filosofía igualitaria de los kibbutz, ejemplo de extraordinaria eficacia económica, y organizaciones militares con vínculos con el laborismo israelí y los sindicatos. La universidad de Haifa, en Israel, tiene un importante Instituto de estudios sobre los kibbutz, que, en los últimos años, padecen una aguda crisis de valores y filosófica, por la huida de las nuevas generaciones a otras actividades más lucrativas e individualistas.

En el plano de las ideas, Francia fue uno de los países más receptivos al pensamiento autogestionario. Numerosas organizaciones sociales, sindicales y políticas asumieron la reivindicación autogestionaria. El punto histórico culminante sería el estallido social y cultural de mayo de 1968 y el papel destacado de los estudiantes como vanguardia revolucionaria en un fenómeno que, paralelamente, se desarrolló en otras partes del mundo. En este período, el sociólogo francés Pierre Rossanvalon publica una obra clave: La Era de la Autogestión (París, 1976), en donde hace cinco propuestas de trabajo sobre este concepto: a) Se trata de una política nueva. La rehabilitación de la dimensión política del socialismo, ahora demasiado economicista, eludiendo la cuestión del ejercicio concreto del poder; b) La autogestión concierne al realismo democrático, a las condiciones de la democracia; c) La autogestión implica la apropiación social de los medios de poder en una sociedad entera. No se limita a la apropiación de los medios de producción; d) La Autogestión social es tanto una estrategia como un objetivo. Enfrenta la problemática política de la experimentación social, y así supera las disputas sobre reforma o revolución; e) La sociedad política autogestionaria va unida al desarrollo de un modelo de producción autónomo. Ello implica reconsiderar la relación entre actividad económica y las otras formas de actividad social.

Este autor colabora con un colectivo intelectual en el que destaca la figura de Yvon Bourdet en la creación de la revista “Autogestion et socialisme” en los años 70 que posteriormente se denominaría “Autogestions” y sería uno de los órganos de pensamiento sobre autogestión más importante hasta su desaparición a finales de los años 80.

Desde la perspectiva libertaria es importante la figura de Gaston Leval que estudió las colectividades libertarias durante la guerra civil española y publicó en aquellos años el libro “Precisiones sobre el anarquismo”. En 1959 publica su obra “Práctica del socialismo libertario”, donde hay un diseño de organizar toda una sociedad moderna a partir de la autoorganización obrera y campesina y de los profesionales de los grandes servicios públicos.

Entronca también con la autogestión las diferentes corrientes comunalistas, desde las que tienen su origen en las culturas y civilizaciones amerindias, en donde el principio redistributivo de la reciprocidad de dones es fundamento de valores sociales y de organización económica, muy bien estudiado por Dominique Temple, hasta la corriente comunalista de un sector del movimiento libertario español como el que se expone en la obra “El municipio libre” de Federico Urales.

En América Latina hay que destacar los trabajos de economía solidaria de Juan Guillermo Espinosa y Luis Razeto en Chile y los promovidos por la Confederación Latinoamericana de Cooperativas, COLACOT, desde Colombia. Sobre los primeros ha ejercido influencia el profesor Jaroslav Vanek de la Cornell University (Ithaca, NY).

Hay también una perspectiva autogestionaria que combina la preocupación ecológica y cultural con un municipalismo renovado y libertario. Murray Bookchin es uno de sus representantes más destacado.

Desde Suecia, con un poderoso cooperativismo de consumo, una poderosa estructura sindical unitaria, y una organización política socialdemócrata, que ha querido llevar hasta sus últimas consecuencias el modelo de Estado de Bienestar, se ha apoyado algún centro de estudios sobre formas asociativas de trabajo, como el Institutet för arbetslivs Forskning (Estocolmo). En fin, la práctica autogestionaria –con este u otro nombre- y en medio de todas las dificultades, nunca se ha interrumpido: una reacción de supervivencia, por caminos de informalidad reglada, pero de espíritu societario y comunitario, se ha dado en amplios sectores populares, condenados a desaparecer de la escena económica por imperativo de las políticas neoliberales y monetarias, en especial en América Latina.

En España fundamos hace treinta años el Instituto Intercultural para la Autogestión y Acción Comunal (INAUCO) que ha sostenido una amplia labor publicista, investigadora, docente y de cooperación al desarrollo. Hace 25 años el Instituto creó la Revista Iberoamericana de Autogestión y Acción Comunal (RIDAA), que aún permanece viva.

A modo de conclusión tendremos que decir que la práctica de la autogestión exige una gran conciencia crítica y sentido de la responsabilidad, además de espíritu solidario. Hay que huir tanto del individualismo rabioso como de ese colectivismo en donde se disuelve la autonomía personal. Hay que construir la comunidad de los libres como expuse en mi obra “El retorno de Ulises”.

Bibliografía:

Bonnano, A.M. Autogestión, Campo abierto, Madrid, 1977.

Bookchin, M. y Biehl, J. Las Políticas de la Ecología Social. Municipalismo Libertario. Edición conjunta Virus ed., Fundación Salvador Seguí, Colectividad los Arenalejos. Barcelona, 1998

Bourdet, Y.; Pour l'autogestion, Antropos, París, 1974.

Bourdet, Y. – Guillerm, A.; L'Autogestion, Seghers, París, 1975.

Colomer Viadel, A.; El retorno de Ulises, una filosofía política alternativa, Colección Amadís, editorial Nomos, Valencia 2002.

- La democracia autogestionaria, Acontecimiento 36 (Madrid 1995) 36-42.

Colomer Viadel, A. (Ed.): Sociedad solidaria y desarrollo alternativo, FCE, Madrid, 1993.

Espinosa, J.G.; Democracia económica, FCE, México 1984.

García Sanmiguel, L.; La sociedad autogestionada: una utopía democrática, Seminario y Ediciones, Madrid 1972.

Guillén, A.; Economía autogestionaria y Economía libertaria editados por la Fundación Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, Madrid, 1988.

Leval, G. Práctica del socialismo libertario, Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid 1994.

Kardeld, E.; La autogestión socialista en Yugoslavia, Belgrado 1980-

Meister, A.; Socialismo y Autogestión. La experiencia yugoslava, Nova Terra, Barcelona 1965.

Mintz, F.; La autogestión en la España revolucionaria, La Piqueta, Madrid, 1977.

Razeto, L. Los caminos de la economía de la solidaridad. Buenos Aires: Lumen-Humanitas, 1997.

Rossanvallon, L.; L'âge de l'autogestión, Seuil, París 1976. (Hay traducción española).

Temple, D. Teoría de la reciprocidad, 3 volúmenes, PADEP gtz, La Paz, 2003.

Vanek, J.; La economía de participación, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1974.

Verano, F. La economía solidaria, COLACOT, Bogotá, 1989.

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Tragedia Americana

por Gerardo Oviedo UBA-UNLP

Vitalidad

por Gerardo Oviedo UBA-UNLP

Pensamiento Heterológico

por Jorge Brower, Universidad de Santiago de Chile

Geo-epistemología

por Claudio Canaparo, University of Exeter

Estado de Bienestar

por Cerdá, Juan Manuel, CONICET - UNQ

Macedonismo

por Horacio Eduardo Ruiz

Garantismo

por Marisa Miranda, Gustavo Vallejo (CONICET)

Educabilidad

por Clara Inés Stramiello (UCA –UNLA)

A Priori Vital

por Gerardo Oviedo

Recursos naturales

por Marina Lanfranco Vázquez (CIC) y Marisa Miranda (CONICET)

Superposiciones Culturales

por Fernan Gustavo Carreras (UNSE y UNT)

Educación alternativa

por Mariana Alvarado (CONICET)

Ecofeminismo

por Celina A. Lértora Mendoza, Conicet-FEPAI, USAL

Existencialismo Latinoamericano

por Marcelo Velarde Cañazares, Paris VIII

Desarrollo sustentable

por Marina Laura Lanfranco Vázquez (CIC) y Marisa Adriana Miranda (CONICET)

Hora Americana

por Hugo E. Biagini, CONICET, Academia de Ciencias

Teoría del Caos

por Fernando Vilardo, UBA

Conservacionismo

por Adrian Monjeau y Herminia Solari, Universidad de Mar del Plata

Políticas Identitarias

por María Luisa Rubinelli, Universidad de Jujuy

Crecimiento sostenido

por Felipe Livitsanos, UBA

Crítica

por Pedro Karczmarczyk, Conicet UNLP

Inmigrante argentino

por Graciela Hayes, Universidad de Rosario

Indocumentado

por Graciela Hayes, Universidad de Rosario

Resiliencia

por Horacio Eduardo Ruiz, UBA

Filosofía antihegemónica

por Álvaro B. Márquez-Fernández, Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos, Universidad del Zulia

Subalterno

por Rafael Ojeda

Panfleto Politíco

por Natalia Paula Fanduzzi, Universidad Nacional de Sur

Revistas

por Noemí M. Girbal-Blacha (CONICET)

Integracentrismo

por Jorge Rueda (Universidad de Santiago de Chile)

Género

por Alejandra de Arce (UNQ)

Unidad Latinoamericana

por Carlos Pérez Zavala (Universidad de Río Cuarto)

Poder simbólico

por Noemí M. Girbal-Blacha (CONICET)

Gestión Participativa de las Diversidades

por Ricardo Romero: Instituto Nacional contra la Discriminación.

Chacarero

por José Muzlera Klappenbach (UNQ)

Ambientalismo

por Marina Laura Lanfranco Vazquez (CIC)

Ecumenismo Latinoamericano

por María Teresa Brachetta

Acción directa

por Julián Rebón (UBA)

Agricultura Familiar

por José Muzlera Klappenbach (UNQ)

JUSTICIA EMANCIPADORA

por Zulay C. Díaz Montiel (Universidad del Zulia)

Sanitarismo

por Norma Sánchez (UBA)

Concientización

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Eticidad

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Laicismo

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

No violencia

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Pluralismo

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Infancia

por Germán S. M. Torres (UNQ)

Territorio Libre

por Hugo E. Biagini, CONICET, Academia de Ciencias

Antilenguaje

por Patricia Vallejos LLobet (Universidad Nacional del Sur)

Antisemiología

por Jorge Brower Beltramin (Universidad de Santiago de Chile)

Contrahegemonía

por Francisco Hidalgo Flor (Universidad Central del Ecuador)

Neopopulismo

por Roberto Follari (Univ. Nacional de Cuyo)

Fiestas Míticas

por Claudia Bonicelli (UGNS)

Filosofar Latinoamericano

por Hugo Biagini (CONICET, Academia de Ciencias)

Autogestión

por Antonio Colomer Viadel, FADE UPV, INAUCO.

Discurso

por Carolina E. López, Universidad Nacional del Sur

Filosofía ambiental

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

Filosofía ambiental argentina

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

El Concepto Crítico de la Política

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

La Crisis de la Política y la Pospolítica

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

Comunidad de Cuestionamiento

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Filosofía con niños

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Experiencia de pensamiento

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado (CONICET)

Ciudadanía holística

por Ana Irene Méndez

Arte relacional

por Ferrari, Ludmila (Universidad Javeriana de Colombia)

Estudios Visuales

por Marta Cabrera, Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá-Colombia)

Sincretismo

por María Luisa Rubinelli, Universidad Nacional de Jujuy

Política Cultural

por Arturo Chavolla, Universidad de Guadalajara

Troskismo Argentino

por Daniel de Lucia, Instituto del Profesorado Joaquín V. Gonzalez

Desarrollo sostenido

por Juan Kornblihtt, CEICS

Descentralización educativa

por Romina De Luca, CEICS

Justicia distributiva

por Gerardo Baladrón, CEICS

Justicia internacional

por Germán Suárez, CEICS

Universalismo contextualista

por Gregor Sauerwald, Universidades de Ciencias de Münster y Católica de Montevideo

Movilidad social

por Marina Kabat, CEICS

Participación política

por Liliana Giorgis, UNCU

Salto cualitativo

por Fabián Harari, CEICS

Salud reproductiva

por Rosana López Rodríguez, CEICS

Subversión

por Stella Grenat, CEICS

Liberación (Filosofía)

por Cristina Liendo, UNC

Literaturas heterogéneas

por Graciela Maglia, Universidad Javeriana

Neozapatismo

por René Báez, Pontificia Universidad Católica, Ecuador

Memoria sonora

por Analía Lutowicz y Alejandro Herrero, Universidad Nacional de Lanús

Pedagogías de las diferencias

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado, Marcelo Cunha Bueno, Universidad Nacional de Cuyo

Autodidaxis

por Dante Aimino, UNCo

Universidad Trashumante

por Juan Carlos Suárez, Universidad Nacional de Lanús

Legitimación

por Carlos Javier Pretti, CONICET

Abuelidad

por Hugo E. Biagini, Academia de Ciencias-Conicet

Convivencia

por Buatu Batubenge Omer, Adriana Mancilla Margalli y Benjamín Panduro Muñoz

Derecho alternativo

por Carlos Ponce de León UNCo

Transversalidad

por Maria Beatriz Quintana, UNJu.

Recursos hídricos

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Agriculturalización

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Formación Nacional

por Fabio Luis, Universidad de San Pablo

Contrahegemonía Nuestramericana

por Claudio Gallegos CONICET/ Universidad Nacional del Sur

Alteridad americana / Otredad americana

por Rafael Ojeda

Derechos Sociales

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

Adolescencia

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

YUNTA

por Jorge Rueda C. (Universidad de Santiago de Chile)

Nosotros

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Humor

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Mártir

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

GIRO DESCOLONIAL

por Alejandro De Oto

PENSAMIENTO DESCOLONIAL/DECOLONIAL[1]

por Alejandro De Oto

Justicialismo

por Eduardo J. Vior (Universidad de Foz de Iguazú, Brasil)

Republicanismo

por Hugo E. Biagini (Academia de Ciencias)

Malestar en la cultura

por Mario Orozco Guzmán y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo)

Movilización

por David Pavón Cuéllar (UMSNH) y José Manuel Sabucedo (USC)

Fuerzas Morales

por Susana Raquel Barbosa (Conicet, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires)

Inconsciente

por Ian Parker (Universidad Metropolitana de Manchester) y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana)

Georgismo

por Daniel De Lucia (Instituto Profesorado Joaquín V. González)

GAMBETA

por Di Giano, Roberto; Massarino, Marcelo; Ponisio, Julián; (Universidad de Buenos Aires)

Del principio de la igualdad

por Norman Palma (Univ. París)

Emergencia

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

La imaginación

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Transdisciplina

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM) Alejandra Ruiz Trujillo (Posgrado-UNAM)

Incertidumbre

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Reapropiación

por Brenda Tovar García

Razón ensayística.

por Janusz Wojcieszak (Universidad de Varsovia)

Ética ambiental

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

El Logos (Pensamiento-Lenguaje) alternativo: El “Che” Suramericano

por Ricardo Nicolon

Memoria individual y colectiva

por Fernando Aínsa (Escritor y ensayista)

Ilustración Americana

por Rafael Ojeda

Sindicalismo de bases como alternativa frente a la burocracia

por Antonio Salgado

Desprejuicio

por Lucía Alicia Aguerre (UBA - CONICET)

Turismo social

por Erica Schenkel (CONICET - UNS)

Turismo alternativo

por Canoni Juan Pablo (UNS) y Schenkel Erica (CONICET - UNS)

Analogía

por Gerardo Oviedo, UBA-UNC-UCES

CIUDADANÍA AMBIENTAL

por Daniel Eduardo Gutiérrez

Compañero

por Ofelia Jany

Ecofeminismo latinoamericano

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

Liberalismo latinoamericano

por Diego Alejandro Fernández Peychaux

Colonialidad

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Sujeto criollo

por RAFAEL OJEDA

Economía Solidaria

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Colonialismo Interno

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Tribus urbanas

por Carlos Junquera Rubio

Evaluación educativa

por JUAN VICENTE ORTIZ FRANCO (Fundación Universitaria Los Libertadores)

CHAMPURRIA/CHAMPURRIADO

por Jorge Rueda Castro (Universidad de Santiago de Chile)

Onomantitesis

por Paolo Galassi (Università di Bologna)

Emancipación

por Elena Torre

Antagonismo

por Agustín Artese

Violencia marginal

por Florencia Prego

Extractivismo

por Andrea Cardoso (UBA-UNAJ)

Represor/a

por Analía Goldentul (IEALC/CONICET)

Integración Latinoamericana

por Juan Manuel Karg

Intelectual Latinoamericano

por Silvia E. Romagnolo

Pensamiento fronterizo

por Jung Eun Lee(UBA)

Investigación comunitaria intercultural

por Sebastián Levalle

Relativismo Cultural

por Rodrigo A. Gómez Tortosa

Mula

por María Cecilia Sánchez

Territorio

por Javier Eduardo Serrano Besil

Refugiado

por Laura Lopresti (UBA)

Campesinado

por Vannessa Morales Castro

Turismo rural comunitario

por Florencia Lance

Experimentalismo plástico latinoamericano

por Ana Beatriz Villar

Educatividad

por Osvaldo Concha

UNIVERSIDAD INTERCULTURAL

por Ana Paola Miyagusuku Miyasato

Curaduría en la periferia

por Elizabeth Hernández López, y Roberto Sanz Bustillo (UNAM, México)

Comunidad

por AA.VV.

Utopismo

por Mauro Leandro Asnes (UNS)

Insurrección

por María Eugenia Chedrese (UNS)

Ciencia

por Nora Ftulis (UNS)

Retórica

por Pablo Maximiliano Pellejero (UNS)

Exteriorismo

por Sergio Raimondi (UNS)

Nuevo Hombre

por Marina P. Verdini Aguilar (CEINA/UNS/CONICET)

FRACTURA

por Paolo Galassi (CEINA/CONICET/UNS)

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