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Proyecto: DICCIONARIO DEL PENSAMIENTO ALTERNATIVO II

Crítica

por Pedro Karczmarczyk, Conicet UNLP
 


En un sentido filosófico bastante general y técnico, ‘crítica' posee un significado cercano al de modernidad y designa una actitud característica de un estadio semejante en el desarrollo del pensamiento filosófico y en el arte. En este sentido, una filosofía crítica es aquella que no da por sentadas nuestras capacidades de conocer o penetrar en la realidad, presuposición implicada en la tematización directa o inmediata del objeto-realidad, propia de la filosofía antigua y medieval, sino que se aboca a clarificar y analizar nuestro rol en la constitución de las representaciones con las que conocemos. La filosofía crítica, en este sentido, se inicia con Descartes y alcanza su máxima expresión con Kant. Algo análogo ocurre en el arte, en el que se verifica un proceso que cabría llamar de fagocitación, por el cual el arte comienza a tener como tema, no ya al mundo, sino a la propia representación artística. El proceso, que consiste en el intento de aprehender artísticamente la esencia del arte –pictóricamente la esencia de la representación pictórica, p.e.– ha sido denominado ‘modernismo'. El mismo constituyó una narrativa, la de la progresiva aprehensión de la esencia de la representación artística, debida a la abstracción de los rasgos accidentales y a la tematización artística de los esenciales, que dio lugar al arte de vanguardia y del manifiesto. No es sencillo indicar cuando comienza el modernismo, aunque es claro que su lógica domina la producción del siglo XIX y comienzos del XX y hay consenso en que concluye con Duchamp y Warhol, quienes cancelan la narrativa al exhibir artísticamente objetos comunes, proveyendo así la demostración artística de que no hay ningún rasgo esencial de la representación pictórica, e implicando la tesis de que la esencialidad artística debe buscarse fuera de la obra. A resultados análogos ha llegado la filosofía en el siglo XX, destronando al proyecto filosófico ligado al sujeto cartesiano-kantiano, pensemos en la obra de Heidegger, Foucault o el segundo Wittgenstein, quien, por ejemplo, al tratar las espinosas cuestiones del significado y la representación hallaba que el lema más adecuado era, justamente, “echa una mirada a tu alrededor”.

Un sentido diferenciable de ‘crítica', aunque relacionado con el anterior, es el que el vocablo adquiere en expresiones como ‘teoría crítica', ‘pensamiento crítico', etc. Su sentido aquí es básicamente político y entraña conexiones con una dimensión proyectiva de la realidad social que implica un mejoramiento de la situación efectivamente existente que se pretende alcanzable a través de la acción conciente. Lo característico de una teoría crítica es distinguir entre el nivel de la efectividad social y un nivel que, aunque no es efectivo, podría y debería serlo. Esta orientación hacia el futuro explica la asociación del pensamiento crítico con el progresismo y con la utopía. Un hito insoslayable en el desarrollo de este sentido de la palabra es el pensamiento de Karl Marx. Marx desarrolló sus ideas, primero, como un rechazo de la superación hegeliana de las contradicciones en la filosofía. La captación de la racionalidad de la religión por Hegel, su validez necesaria pero limitada como paso en el desenvolvimiento del espíritu absoluto, permitía que las leyes del Estado, racionalmente justificadas, no posean la obligatoriedad vital incuestionable de los mandatos religiosos. En contraste, Marx entiende la famosa frase hegeliana “todo lo real es racional” como una exhortación: la filosofía no debe superar las discrepancias entre lo que es y lo que debe ser en la justificación filosófica, sino que estas discrepancias motivan la práctica. Igualmente, Marx creía que la ilustración de la conciencia religiosa por Feuerbach, la reducción de la teología a la antropología, no implica el fin de la conciencia religiosa. La explicitación de que Dios es un fantasma debe complementarse con la comprensión de la objetividad de este fantasma, de las “condiciones de producción de la religión”, que deben removerse para que deje de haber un fantasma que pesa en la vida de los hombres. Estas condiciones, al ser aquellas en que los hombres producen y reproducen su vida, deriva en la crítica de la economía política. La concepción de la crítica de Marx, en este sentido, empuja a una racionalización de la teoría, la cual, para poder racionalizarse, de acuerdo a su más profunda aspiración como filosofía, debe ir más allá de sí misma, transformándose en práctica crítica, en emancipación, ya que cualquier otra salida es una racionalización á la Hegel, compatible con las disonancias de la realidad.

Esta concepción de la crítica se puede vincular con el sentido de filosofía crítica que examinamos. En efecto, si la filosofía crítica buscaba tornar visible aquello que sin verse es esencial a la posibilidad de todo lo visible, Marx intenta, frente a la economía política desarrollada, como una ciencia positiva, como registro de lo que es, descubrir los mecanismos que hacen posibles las leyes y regularidades registradas que no son registrados por la economía política. Traer a la luz estas condiciones, ignoradas por los economistas burgueses, parcialmente u oscuramente reconocidas por los actores sociales, trastoca el sentido de las conclusiones de la economía política. Así, donde ésta ve intercambio de equivalentes (intercambio de salario por fuerza de trabajo), la crítica reconoce este rasgo como parte superficial o aparente de la realidad social, pero remite a la explotación (uso de la fuerza de trabajo) como mecanismo profundo, o esencial, que explica incluso la apariencia de equidad de la relación de trabajo asalariado. Señalan así a una dimensión de sentido de las prácticas económicas que se les escapa a los agentes.

La teoría crítica de la Escuela de Frankfurt es una de las líneas teóricas del siglo XX que ha recibido la herencia de la noción marxista de crítica de manera más acusada, llegando a establecerse una equivalencia entre esta escuela y ‘teoría crítica'. [ver][1] En un sentido más amplio, muchas corrientes de pensamiento del siglo XX reciben la denominación ‘teoría crítica', como el estructuralismo y el postestructuralismo y también los así llamados “estudios culturales”, acerca de las distinciones de género, la posición de las minorías étnicas y culturales, como así también los estudios latinoamericanos y postcoloniales, en la medida en que apuntan a desmontar algunas concepciones que se supone ayudan a sostener situaciones de dominación y postergación, por lo que pueden verse como realizaciones de la teoría crítica en sentido amplio y como indudables ejercicios de la crítica.

En el pensamiento latinoamericano, el tema de la crítica ha desempeñado un papel fundamental, así, una de las corrientes autóctonas más importantes del siglo XX fue denominada “filosofía de la liberación”, rótulo que, sin embargo, desborda a quienes se concibieron a sí mismos como miembros de esta escuela, dando una buena idea del espíritu con el cual se realizaron muchos aportes. Esto es, la cuestión de la crítica es un importante filosofema en la obra de los muchos pensadores latinoamericanos. Por ejemplo, los argentinos Rodolfo Agoglia (1920-1985) y Arturo Roig (1929- ). Rodolfo Agoglia se interesó particularmente por desarrollar una teoría crítica que pudiera conciliarse con el pensamiento nacionalista. El tema central de sus reflexiones, la “razón histórica”, concentra este intento, en la medida en que se trata de reivindicar una idea de razón que tenga tanto de facticidad como de trascendencia. Para Agoglia, una razón histórica lo es en el doble sentido de razón adecuada al conocimiento de e inserta en la historia. El problema de una razón “inserta en el proceso mismo de la realidad humana temporal”, consiste en la “aporía de la universalidad de la hermenéutica”, la elaboración de un conocimiento objetivo de otro momento histórico a partir de la propia subjetividad, afectada históricamente. Agoglia encuentra la clave en la reflexión sobre el modo de ser de la historia, que se muestra como esencialmente bilateral, ya que “no hay realidad histórica sin conciencia histórica”. La idea nietzscheana de la temporalidad histórica como proyección del tiempo existencial, es radicalizada así ontológicamente, ya que la experiencia de la finitud no determina sólo los modos de la historiografía sino, fundamentalmente, el modo en el que ocurre la historia: como proyección al tiempo de la vida de la humanidad de ideales y aspiraciones que no pueden realizarse en la vida individual. Así, nuestra condición de agentes históricos adquiere un sesgo positivo, ya que si no fuéramos agentes históricos finitos, esta dimensión de la historia se nos escaparía, o dicho por la positiva, el legítimo conocimiento histórico es inseparable de los intentos de continuación de las aspiraciones humanas. La comprensión de la historia es filosofía de la historia, pero su base no es metafísica, como en Hegel, sino ontológica. La reflexión ontológica sobre lo histórico deriva en un cuestionamiento de los elementos ideológicos de las ciencias históricas: (a) como falseamiento del ser de la historia, al ocultar el carácter prospectivo de la realidad y la comprensión histórica; (b) como ocultamiento de nuestro “presente vigente”. La noción de “presente vigente”, incluye aspiraciones y conclusiones unánimemente reconocidas en la historiografía, como el reconocimiento de la interdependencia de la riqueza y la miseria, del vínculo entre la libertad, solidaridad y personalidad inalienables de los pueblos, de la inseparabilidad de la política y la economía, de la legitimidad de la descolonización y de integración de las naciones, de la raíz y destino popular de la cultura, de la función social de la educación, la literatura y el arte, de la misión formativa y liberadora de la filosofía y de la religión, de la subordinación de la ciencia y de la técnica a la totalidad del saber y a la eticidad, y finalmente, la posibilidad de la desideologización y humanización del hombre por la historia, como praxis y como conocimiento.

La filosofía, como razón histórica, se realiza como filosofía de la historia. Y puesto que nuestra inserción histórica no es accidental sino esencial a esta comprensión, ello implica, para Agoglia, retomar los anhelos profundos en la historia y en el pensamiento latinoamericano. La clave es la noción de cultura nacional, pensada de acuerdo a las intuiciones de Fichte, para quien no hay sustancia ética sin voluntad de autoafirmación, pero tampoco voluntad de autoafirmación sin sustancia que la apoye. Esta noción es, por un lado, particularista, en consonancia con una crítica de la noción ilustrada de civilización reminiscente de la posición nominalista en la disputa por los universales: la cultura nacional es la realidad básica, originaria de la cultura, la cultura universal depende de esta instancia. Pero, de acuerdo a las luchas independentistas y anticolonialistas de los siglos XIX y XX, la noción de cultura nacional se distancia de la consagración de lo dado propia del romanticismo para comprenderse como “reclamo”, fundado en el pasado, pero orientado hacia el futuro. Lo nacional adquiere así una dimensión contrafáctica. De esta manera, se apunta a profundizar la comprensión de los desgarramientos constitutivos de nuestro ser, comprensión que, de acuerdo a este autor, no consiste en otra cosa que en retomar y completar una tarea trunca.

El problema de la legitimación de la posición crítica puede verse también como un pilar sobre el que se apoyan los desarrollos teóricos de Arturo Roig. En su Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, Roig propone dejar de pensar el comienzo del filosofar en términos gnoseológicos para comprenderlo en términos de un “imperativo antropológico”, o más técnicamente, de un a priori antropológico, según el cual la filosofía comienza con la autoafirmación, la autovaloración, o bien con “ponerse uno mismo como valioso”. En esta concepción de la filosofía subyace una definición funcional de la misma(análoga a la de Sartre), la filosofía como manera de tomar conciencia de sí de una clase o grupo social. Ahora bien, al insistir Roig en que dicho acto de valoración es obra de un sujeto empírico, debe afrontar un cúmulo de problemas semejantes a los de la “aporía de la universalidad de la hermenéutica” debidos al ineliminable particularismo histórico. También Roig busca poder tratar estos problemas, a través de una redefinición de la racionalidad, localizándola, como Agoglia, en un registro práctico, de la cual se daría cuenta en los actos de valoración, tal es el rol asignado a la noción de “programa de vida”. Un aporte importante de este pensador consiste en la advertencia acerca de la “ilusión de objetividad” en la que se ven arrastrados los discursos que piensan el proceso histórico desde perspectivas valorativas diferentes de las dominantes. Pero a través de la noción de una “filosofía de la historia conjetural”, Roig introduce un concepto que tiene por efecto que la autovaloración del sujeto empírico esté siempre sometida a un proceso de revisión crítica, esto es, el sujeto empírico, siempre embarcado en su propia constitución y valoración, se ve involucrado en un programa que lo obliga a preguntarse siempre: “¿qué es lo que valoramos como valioso en nosotros mismos?” cuestionado así el propio perspectivismo y apostando a lo legitimable como programa de vida.

Fuentes: Barth, Hans Verdad e ideología, Eagleton, Ideología, Una introducción, Paidós, 1997; Agoglia, R. Conciencia histórica y tiempo histórico, Quito, 1980; Roig, A. Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, FCE, 1981;



[1] La distinción entre el nivel de la efectividad social y un nivel que podría y debería ser efectivo, pone a la teoría critica en confrontación con las ‘teorías tradicionales', las teorías orientadas por una metodología positivista, comprendidas como mero registro de lo que es. Como programa, la escuela de Frankfurt se propuso una investigación multidisciplinaria que vincule las ciencias humanas y la historia en una “investigación social orientada filosóficamente” intentando una renovación del pensamiento marxista que pudiera dar cuenta del capitalismo avanzado y de las nuevas realidades que éste trae aparejadas. Se destacó así la importancia de los factores culturales, como la estructura familiar, el autoritarismo, la influencia de medios masivos de comunicación, la aplicación de tecnología en la vida social. A nivel histórico esta escuela estuvo marcada por la experiencia de la declinación del proletariado europeo como sujeto revolucionario. En Horkheimer y Adorno en particular, se percibe la influencia de Weber, al considerar que la realización de la Ilustración da lugar a un proceso de racionalización-tecnificación de la sociedad que prácticamente ahoga cualquier posibilidad de una práctica emancipatoria. Jürgen Habermas, uno de sus “herederos” intelectuales, disiente con ellos, ya que considera que el problema no es la realización de la Ilustración en cuanto tal, sino su realización unilateral, esto es, en el hecho de que la dimensión de la esfera pública abierta por la Ilustración se ha visto colonizada por la política tecnificada y los medios de comunicación sometidos a una lógica comercial. El proyecto de la Ilustración sería así un proyecto trunco, frente al cual cabe retomar los beneficios esperados e insatisfechos por la apertura de la esfera pública, cuya realización Habermas espera promover a través de la clarificación de un criterio racional para discernir en qué consiste una sociedad mejor, clarificación llevada adelante a través de una reconstrucción de los fundamentos de la comunicación cotidiana.

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Tragedia Americana

por Gerardo Oviedo UBA-UNLP

Vitalidad

por Gerardo Oviedo UBA-UNLP

Pensamiento Heterológico

por Jorge Brower, Universidad de Santiago de Chile

Geo-epistemología

por Claudio Canaparo, University of Exeter

Estado de Bienestar

por Cerdá, Juan Manuel, CONICET - UNQ

Macedonismo

por Horacio Eduardo Ruiz

Garantismo

por Marisa Miranda, Gustavo Vallejo (CONICET)

Educabilidad

por Clara Inés Stramiello (UCA –UNLA)

A Priori Vital

por Gerardo Oviedo

Recursos naturales

por Marina Lanfranco Vázquez (CIC) y Marisa Miranda (CONICET)

Superposiciones Culturales

por Fernan Gustavo Carreras (UNSE y UNT)

Educación alternativa

por Mariana Alvarado (CONICET)

Ecofeminismo

por Celina A. Lértora Mendoza, Conicet-FEPAI, USAL

Existencialismo Latinoamericano

por Marcelo Velarde Cañazares, Paris VIII

Desarrollo sustentable

por Marina Laura Lanfranco Vázquez (CIC) y Marisa Adriana Miranda (CONICET)

Hora Americana

por Hugo E. Biagini, CONICET, Academia de Ciencias

Teoría del Caos

por Fernando Vilardo, UBA

Conservacionismo

por Adrian Monjeau y Herminia Solari, Universidad de Mar del Plata

Políticas Identitarias

por María Luisa Rubinelli, Universidad de Jujuy

Crecimiento sostenido

por Felipe Livitsanos, UBA

Crítica

por Pedro Karczmarczyk, Conicet UNLP

Inmigrante argentino

por Graciela Hayes, Universidad de Rosario

Indocumentado

por Graciela Hayes, Universidad de Rosario

Resiliencia

por Horacio Eduardo Ruiz, UBA

Filosofía antihegemónica

por Álvaro B. Márquez-Fernández, Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos, Universidad del Zulia

Subalterno

por Rafael Ojeda

Panfleto Politíco

por Natalia Paula Fanduzzi, Universidad Nacional de Sur

Revistas

por Noemí M. Girbal-Blacha (CONICET)

Integracentrismo

por Jorge Rueda (Universidad de Santiago de Chile)

Género

por Alejandra de Arce (UNQ)

Unidad Latinoamericana

por Carlos Pérez Zavala (Universidad de Río Cuarto)

Poder simbólico

por Noemí M. Girbal-Blacha (CONICET)

Gestión Participativa de las Diversidades

por Ricardo Romero: Instituto Nacional contra la Discriminación.

Chacarero

por José Muzlera Klappenbach (UNQ)

Ambientalismo

por Marina Laura Lanfranco Vazquez (CIC)

Ecumenismo Latinoamericano

por María Teresa Brachetta

Acción directa

por Julián Rebón (UBA)

Agricultura Familiar

por José Muzlera Klappenbach (UNQ)

JUSTICIA EMANCIPADORA

por Zulay C. Díaz Montiel (Universidad del Zulia)

Sanitarismo

por Norma Sánchez (UBA)

Concientización

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Eticidad

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Laicismo

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

No violencia

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Pluralismo

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas)

Infancia

por Germán S. M. Torres (UNQ)

Territorio Libre

por Hugo E. Biagini, CONICET, Academia de Ciencias

Antilenguaje

por Patricia Vallejos LLobet (Universidad Nacional del Sur)

Antisemiología

por Jorge Brower Beltramin (Universidad de Santiago de Chile)

Contrahegemonía

por Francisco Hidalgo Flor (Universidad Central del Ecuador)

Neopopulismo

por Roberto Follari (Univ. Nacional de Cuyo)

Fiestas Míticas

por Claudia Bonicelli (UGNS)

Filosofar Latinoamericano

por Hugo Biagini (CONICET, Academia de Ciencias)

Autogestión

por Antonio Colomer Viadel, FADE UPV, INAUCO.

Discurso

por Carolina E. López, Universidad Nacional del Sur

Filosofía ambiental

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

Filosofía ambiental argentina

por Alicia Irene Bugallo (UCES)

El Concepto Crítico de la Política

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

La Crisis de la Política y la Pospolítica

por Claudia Yarza, Universidad Nacional de Cuyo

Comunidad de Cuestionamiento

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Filosofía con niños

por Mariana Alvarado, Silvana Vignale (CONICET)

Experiencia de pensamiento

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado (CONICET)

Ciudadanía holística

por Ana Irene Méndez

Arte relacional

por Ferrari, Ludmila (Universidad Javeriana de Colombia)

Estudios Visuales

por Marta Cabrera, Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá-Colombia)

Sincretismo

por María Luisa Rubinelli, Universidad Nacional de Jujuy

Política Cultural

por Arturo Chavolla, Universidad de Guadalajara

Troskismo Argentino

por Daniel de Lucia, Instituto del Profesorado Joaquín V. Gonzalez

Desarrollo sostenido

por Juan Kornblihtt, CEICS

Descentralización educativa

por Romina De Luca, CEICS

Justicia distributiva

por Gerardo Baladrón, CEICS

Justicia internacional

por Germán Suárez, CEICS

Universalismo contextualista

por Gregor Sauerwald, Universidades de Ciencias de Münster y Católica de Montevideo

Movilidad social

por Marina Kabat, CEICS

Participación política

por Liliana Giorgis, UNCU

Salto cualitativo

por Fabián Harari, CEICS

Salud reproductiva

por Rosana López Rodríguez, CEICS

Subversión

por Stella Grenat, CEICS

Liberación (Filosofía)

por Cristina Liendo, UNC

Literaturas heterogéneas

por Graciela Maglia, Universidad Javeriana

Neozapatismo

por René Báez, Pontificia Universidad Católica, Ecuador

Memoria sonora

por Analía Lutowicz y Alejandro Herrero, Universidad Nacional de Lanús

Pedagogías de las diferencias

por Silvana Vignale, Mariana Alvarado, Marcelo Cunha Bueno, Universidad Nacional de Cuyo

Autodidaxis

por Dante Aimino, UNCo

Universidad Trashumante

por Juan Carlos Suárez, Universidad Nacional de Lanús

Legitimación

por Carlos Javier Pretti, CONICET

Abuelidad

por Hugo E. Biagini, Academia de Ciencias-Conicet

Convivencia

por Buatu Batubenge Omer, Adriana Mancilla Margalli y Benjamín Panduro Muñoz

Derecho alternativo

por Carlos Ponce de León UNCo

Transversalidad

por Maria Beatriz Quintana, UNJu.

Recursos hídricos

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Agriculturalización

por María Cristina Sandoval, U.N.L.Z

Formación Nacional

por Fabio Luis, Universidad de San Pablo

Contrahegemonía Nuestramericana

por Claudio Gallegos CONICET/ Universidad Nacional del Sur

Alteridad americana / Otredad americana

por Rafael Ojeda

Derechos Sociales

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

Adolescencia

por Mónica Fernández (UNQ-UNLa)

YUNTA

por Jorge Rueda C. (Universidad de Santiago de Chile)

Nosotros

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Humor

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

Mártir

por Ricardo Melgar Bao (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)

GIRO DESCOLONIAL

por Alejandro De Oto

PENSAMIENTO DESCOLONIAL/DECOLONIAL[1]

por Alejandro De Oto

Justicialismo

por Eduardo J. Vior (Universidad de Foz de Iguazú, Brasil)

Republicanismo

por Hugo E. Biagini (Academia de Ciencias)

Malestar en la cultura

por Mario Orozco Guzmán y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo)

Movilización

por David Pavón Cuéllar (UMSNH) y José Manuel Sabucedo (USC)

Fuerzas Morales

por Susana Raquel Barbosa (Conicet, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires)

Inconsciente

por Ian Parker (Universidad Metropolitana de Manchester) y David Pavón Cuéllar (Universidad Michoacana)

Georgismo

por Daniel De Lucia (Instituto Profesorado Joaquín V. González)

GAMBETA

por Di Giano, Roberto; Massarino, Marcelo; Ponisio, Julián; (Universidad de Buenos Aires)

Del principio de la igualdad

por Norman Palma (Univ. París)

Emergencia

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

La imaginación

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Transdisciplina

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM) Alejandra Ruiz Trujillo (Posgrado-UNAM)

Incertidumbre

por Rafael Pérez-Taylor (IIA-UNAM)

Reapropiación

por Brenda Tovar García

Razón ensayística.

por Janusz Wojcieszak (Universidad de Varsovia)

Ética ambiental

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

El Logos (Pensamiento-Lenguaje) alternativo: El “Che” Suramericano

por Ricardo Nicolon

Memoria individual y colectiva

por Fernando Aínsa (Escritor y ensayista)

Ilustración Americana

por Rafael Ojeda

Sindicalismo de bases como alternativa frente a la burocracia

por Antonio Salgado

Desprejuicio

por Lucía Alicia Aguerre (UBA - CONICET)

Turismo social

por Erica Schenkel (CONICET - UNS)

Turismo alternativo

por Canoni Juan Pablo (UNS) y Schenkel Erica (CONICET - UNS)

Analogía

por Gerardo Oviedo, UBA-UNC-UCES

CIUDADANÍA AMBIENTAL

por Daniel Eduardo Gutiérrez

Compañero

por Ofelia Jany

Ecofeminismo latinoamericano

por Celina A. Lértora Mendoza (FEPAI)

Liberalismo latinoamericano

por Diego Alejandro Fernández Peychaux

Colonialidad

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Sujeto criollo

por RAFAEL OJEDA

Economía Solidaria

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Colonialismo Interno

por Pablo Quintero (UBA - CONICET)

Tribus urbanas

por Carlos Junquera Rubio

Evaluación educativa

por JUAN VICENTE ORTIZ FRANCO (Fundación Universitaria Los Libertadores)

CHAMPURRIA/CHAMPURRIADO

por Jorge Rueda Castro (Universidad de Santiago de Chile)

Onomantitesis

por Paolo Galassi (Università di Bologna)

Emancipación

por Elena Torre

Antagonismo

por Agustín Artese

Violencia marginal

por Florencia Prego

Extractivismo

por Andrea Cardoso (UBA-UNAJ)

Represor/a

por Analía Goldentul (IEALC/CONICET)

Integración Latinoamericana

por Juan Manuel Karg

Intelectual Latinoamericano

por Silvia E. Romagnolo

Pensamiento fronterizo

por Jung Eun Lee(UBA)

Investigación comunitaria intercultural

por Sebastián Levalle

Relativismo Cultural

por Rodrigo A. Gómez Tortosa

Mula

por María Cecilia Sánchez

Territorio

por Javier Eduardo Serrano Besil

Refugiado

por Laura Lopresti (UBA)

Campesinado

por Vannessa Morales Castro

Turismo rural comunitario

por Florencia Lance

Experimentalismo plástico latinoamericano

por Ana Beatriz Villar

Educatividad

por Osvaldo Concha

UNIVERSIDAD INTERCULTURAL

por Ana Paola Miyagusuku Miyasato

Curaduría en la periferia

por Elizabeth Hernández López, y Roberto Sanz Bustillo (UNAM, México)

Comunidad

por AA.VV.

Utopismo

por Mauro Leandro Asnes (UNS)

Insurrección

por María Eugenia Chedrese (UNS)

Ciencia

por Nora Ftulis (UNS)

Retórica

por Pablo Maximiliano Pellejero (UNS)

Exteriorismo

por Sergio Raimondi (UNS)

Nuevo Hombre

por Marina P. Verdini Aguilar (CEINA/UNS/CONICET)

FRACTURA

por Paolo Galassi (CEINA/CONICET/UNS)

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